Banderas (arriba, junto a Raffaella Carrá) interpretó al piano una canción inédita compuesta por él mismo en el Festival de Sanremo. Ap

Antonio Banderas debuta como compositor en el Festival de Sanremo

MADRID. ABC
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El actor español Antonio Banderas fue, junto a Ricky Martin, la estrella invitada en la clausura del Festival de Sanremo, que con esta «fiesta latina» intentó elevar la temperatura de un certamen que ha visto descender estrepitosamente su audiencia. Acompañado por la presentadora del festival, Raffaella Carrá, Banderas interpretó al piano un tema inédito compuesto por él mismo y que será incluido en un álbum cuyos beneficios serán destinados a UNICEF. Tan seductor como siempre, recordó desde el escenario que tanto el público italiano como el español se parecen en que «aman los placeres sencillos de la vida».

«Soy un músico de incógnito», declaró el malagueño —como informamos ayer en nuestra última edición—, que tiene en su casa de Los Ángeles un estudio de música de 48 pistas, en el que compone música. «Mi agente artístico me asegura que si grabo un disco de música latina lo vendería como rosquillas», dijo, al tiempo que señaló como sus cantantes favoritos a Ricky Martin, Christina Aguilera, Jennifer López, Santana y Enrique Iglesias.

Por su parte, Ricky Martin, en su cuarta aparición como invitado en el certamen italiano, caldeó el ambiente del teatro «Ariston» con el ritmo de algunos de sus temas más populares. Martin y Banderas (del que se dice que ha cobrado cerca de 50 millones de pesetas por su intervención) formaron parte del grupo de estrellas que junto a otras como el rapero Eminem y el actor australiano Russell Crowe, han desfilado por la «Ciudad de las Flores» durante las cinco jornadas del festival. Sin embargo, tras la clausura del certamen, han arreciado las críticas, con el mal humor generalizado extendido entre la televisión pública RAI, las casas discográficas, los anunciantes, y la prensa, descontentos por la pérdida de popularidad del Festival. Las diferentes partes han llevado a cabo un cruce de acusaciones de desorganización, rencillas internas y quejas por los altos honorarios de las estrellas invitadas, entre las que se llegó a pensar en el ex presidente Bill Clinton y la actriz Sharon Stone.

Carrá ha insistido en defender a su equipo y ha entonado el «mea culpa» al reconocer que se había equivocado al apostar por el aspecto de competición musical del festival frente a su carácter de «show» televisivo, con más intervenciones de humoristas y personajes famosos invitados. La presentadora criticó sin embargo la «tacañería» de la RAI por haber impedido traer a Sanremo a todas las estrellas con que ella había contado para la ocasión.