El excongresista demócrata Anthony Weiner, ayer, a su salida del tribunal federal en Manhattan
El excongresista demócrata Anthony Weiner, ayer, a su salida del tribunal federal en Manhattan - AFP

Anthony Weiner, a prisión por enviar mensajes sexuales a una menor

El exmarido de la principal asesora de Hillary Clinton trastocó el final de la campaña por este escándalo

Corresponsal en WashingtonActualizado:

La juez Denise Cote, del Distrito Sur de Nueva York, descargó ayer sobre el excongresista Anthony Weiner el peso de una ley que en Estados Unidos otorga pocas concesiones a los comportamientos sexuales inadecuados. El todavía marido de Huma Abedin, la estrecha y fiel colaboradora de Hillary Clinton, ingresará en prisión el 6 de noviembre, para cumplir los 21 meses de condena que le impuso ayer la magistrada, por mantener sexting con una menor. La decisión de la juez Cote, que consideró su intercambio de textos e imágenes de contenido sexual con una niña de quince años «un crimen grave que merece un castigo serio», culmina un largo periodo de la deriva de un político de grandes aspiraciones pero de menuda capacidad para la disciplina.

Anthony Weiner lloró desconsoladamente ayer, durante algunos minutos, tras escuchar el veredicto de la juez. Quien un día soñó con regir los destinos de su Nueva York natal desde sus querencias demócratas estaba terminando de desahogar su padecimiento por el derrumbe de una carrera política y de una vida matrimonial, hoy en trámite de separación. Desde que en 2011 aparecieran en su cuenta de Twitter imágenes obscenas de las que hubo de hacerse responsable tras una falsa versión, Weiner había tomado una imparable cuesta abajo. Entonces, su dimisión como congresista. Dos años después, cuando su carrera parecía revivir y se disponía a afrontar las primarias para la alcaldía neoyorquina, otra renuncia, después de aparecer conversaciones de contenido pornográfico con una mujer. Ni el apoyo público expreso de su esposa, Huma Abedin, en una reiterada muestra de perdón que similaba la de su jefa, Hillary, con Bill Clinton, sirvió para reconducir una trayectoria política rota: «Le amo, le perdono y creo en él», se desgañitaba otra fiel mujer que apostaba por primar la carrera política de su marido, que era la suya propia.

El principio del fin empezaría a gestarse en los primeros meses de 2016. Entre enero y marzo, Weiner pisó el terreno de la ilegalidad cuando mantuvo un contacto continuado con una niña de quince años en las redes sociales. Lo que surgió por sugerencia de la menor como una primera invitación en Twitter, se convirtió en un intercambio continuo, también en Snapchat, Kik, Facebook Messenger, Skype y Confide, en un periodo en el que el incontenido político llegó a pedir a su interlocutora que posara desnuda y protagonizara espectáculos sexuales para él. Así consta en la sentencia emitida ayer, que recalca que el acusado «era consciente de que estaba interactuando con una menor».

Antes de afrontar su última presencia ante la juez del distrito, Anthony David Weiner, de 53 años, ya había reconocido previamente su culpabilidad y su estado mental de irresistible apelación al sexo en las redes sociales: «Sabía que era moralmente equivocado e ilegal, pero era más fuerte la profundidad de mi enfermedad», declaró en una de las vistas. Con la asunción de culpas, el excongresista logró que al menos el fiscal redujera la posible pena desde un máximo legal de diez años.

El caso de Weiner estalló en la recta final de la campaña presidencial, cuando el entonces director del FBI, James Comey, anunció que en la revisión de su ordenador podrían aparecer nuevos e-mails comprometidos para Hillary Clinton. Todavía hoy, la excandidata demócrata achaca su derrota a este episodio.