Manuel Valls y Anne Gravoin
Manuel Valls y Anne Gravoin - AFP

Anne Gravoin, la violinista que antepuso su apellido al de un primer ministro

En su primer año de soltera tra su separación de Manuel Valls, la artista sigue destacando por su perfil bajo

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Enfocada en su carrera y soltera por primera vez en mucho tiempo. Así comenzó el año la exmujer de Manuel Valls, quien cerró 2018 volcada en sus conciertos. El nombre de Anne Gravoin saltó a la fama en 2010, cuando se casó con el ex Primer Ministro de su país y actual aspirante a la alcaldía de Barcelona. Violinista apasionada, la artista cumplió 53 años el pasado 4 de noviembre, su primer aniversario en soledad tras doce años en pareja con el político.

Una de sus últimas apariciones públicas fue a finales del septiembre pasado, en la exposición de la artista plástica Caroline Faindt, donde se la vio sonriente posando para las cámaras junto a distintas figuras del mundo de la pintura parisina. Apenas un mes antes, un artículo de la periodista de esta casa Angie Calero revelaba que Valls había comenzado un romance con la empresaria catalana Susana Gallardo.

En la actualidad, Gravoin se dedica casi exclusivamente a desarrollar su pasión por la música, pero también como presidenta de la organización Music Booking Orchestra, dedicada al reclutamiento de artistas.

La separación de Valls no es la primera que le tocó vivir a Gravoin, quien se casó en 1991 con el célebre y exitoso fotógrafo francés Jacques Beneich, de quien se divorció pocos meses después del nacimiento de su primogénita Juliette, de 26 años. A causa de esta ruptura, la violinista fue duramente criticada por la prensa de su país. En 2017, madre e hija debieron atravesar unos de los momentos más dolorosos de sus vidas por el fallecimiento de Beneich.

Gravoin siempre ha destacado por su perfil bajo, y muestra ciertos rasgos propios de una mujer independiente y con carácter. Un ejemplo de ello es que, cuando su entonces marido Valls se encontraba en plena cúspide del poder, la violinista mantuvo su apellido de soltera, desobedeciendo las normas habituales del protocolo galo.

La soltería no supone ningún desafío para un mujer que priorizó su apellido frente a un hombre que ya no mira a Francia, sino que ahora lo apuesta todo por Cataluña.