Beatriz de Orleans
Beatriz de Orleans

El amor de verano de Beatriz de Orleans

«Me enamoré por primera vez a los 14 años de un italiano guapísimo que tenía seis años más que yo», cuenta esta mujer, célebre por ser una de las aristócratas más relevantes de la alta sociedad española

MadridActualizado:

Beatriz Pasquier de Franclieu (76), conocida como Beatriz de Orleans, encarna a la perfección los valores de elegancia, lujo y distinción, que combina con una fuerte personalidad y el don para saber hablar claro. Célebre por ser una de las aristócratas más relevantes de la alta sociedad española, lleva casi medio siglo portando el título de princesa, en virtud de su matrimonio en 1967 con el Príncipe Michel de Francia (77), hijo de los condes de París, y del que se separó en 1994. A diferencia del padre de sus cuatro hijos, quien hace casi año y medio se casó en segundas nupcias con la aristócrata de descendencia española Bárbara de Posch, Beatriz de Orleans no ha vuelto a darle una oportunidad al amor.

Y, a pesar de que el príncipe fue el gran amor de su vida, este no fue el único: «Me enamoré por primera vez a los 14 años de un italiano guapísimo que tenía seis años más que yo», explica, con una sonrisa en el rostro.

Vulnerable, después de algún que otro escarceo, a los encantos de los transalpinos, alimenta aún más los tópicos que pesan sobre los hombres del país de la bota: «Bueno ya sabes cómo son los italianos, con ese porte y esa clase que tienen todos», dice divertida en referencia a su primer amor de verano. Unas cualidades que hicieron que la Princesa de Orleans cayese rendida ante sus encantos: «Estaba loca de amor por él», confiesa. Un primer amor tan fugaz como el propio verano. «Fue un romance tan corto y hace tantísimos años que ya no recuerdo ni su nombre y me cuesta recordarle a él», bromea. Sin embargo de lo que sí se acuerda con absoluta claridad era de su porte y galantería: «Era el típico italiano de guapísimo de película», recalca.

La tranquila vida de Beatriz de Orleans entre Madrid San Pedro de Alcántara (Marbella), donde convive desde hace más de una década dedicada a labores filantrópicas, solo se ve alterada por las ocasionales visitas de su gran familia: «Tengo cuatro hijos y diez nietos y ninguno de ellos vive en Madrid. Ahora en verano vendrán todos a pasar 15 días a Marbella», tras lo cual viajará a Francia para desconectar y «coger fuerzas para el nuevo curso».