Las alegres noches de Pierre Casiraghi

La larga mano de Nati Abascal llega hasta donde muy pocos relaciones públicas pudieran soñar en sus carreras. La que fuera musa de Woody Allen en sus años de Manhattan es hoy una de las mujeres mejor

BEATRIZ CORTÁZAR. IBIZA.
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La larga mano de Nati Abascal llega hasta donde muy pocos relaciones públicas pudieran soñar en sus carreras. La que fuera musa de Woody Allen en sus años de Manhattan es hoy una de las mujeres mejor relacionadas en el mundo de la moda y la aristocracia, aparte de ser una señora divertidísima, elegante como ninguna y con unos hijos que bien podrían protagonizar cualquier campaña de «tío» Valentino gracias a unos esqueletos que son dignos de admiración.

Pero todo esto de Abascal viene a cuento porque gracias a su don de gentes y a su labor como asesora de la firma Mango, alegró la cena de las hermanas Cruz en Ibiza adornando las mesas con algunos de sus amigos de Montecarlo, como el mismísimo Pierre Casiraghi, que hasta pasó por un «photo-call» que afeaba los jardines del hotel Atzaró. No creo que Pierre cobrara, puesto que para eso están mamá Carolina de Mónaco y papá Ernesto de Hannover, pero sí aprovechó el viaje para pasar una fiesta de las que dejan huella, aunque sólo sea en la enorme chaqueta blanca que lució sobre sus vaqueros y que de lejos, muy de lejos, podía confundirse con la de un Marc Ostarcevic que no se pierde ni una en Ibiza.

Ensalada de bogavante

Al pequeño de Carolina y el desaparecido Stefano Casiraghi no le debieron impactar mucho las hermanas Cruz, Penélope y Mónica, puesto que prefirió sentarse en otra mesa con los hijos de Nati y sus amigos. Con las nuevas diseñadoras de Mango (las Cruz) compartieron ensalada de bogavante y rape al ajillo otras invitadas vip como son Eugenia Martínez de Irujo, que acababa de dejar a su hija Cayetana en Marbella para que pasara parte de sus vacaciones con su padre Francisco Rivera; la guapísima Isabel Sartorius, que está de nuevo imponente; y hasta la cantante Marta Sánchez, que para algo esa firma de moda se encarga del vestuario de su gira musical.

También en la mesa principal estaban Encarni, la madre de las Cruz, y Paolo, el novio italiano de Mónica. Las esposas de Konstantin y Kubrat de Bulgaria, María García de la Rasilla (excesivamente delgada) y Carla Royo Villanova, también alternaron con las hermanísimas, que habían alquilado una casa muy cerca de ese hotel para pasar los dos días que permanecerán en Ibiza haciendo las fotos del catálogo de moda para la temporada otoño invierno. De ahí que nada más cenar se levantaran de la mesa con el fin de dormir todo lo que pudieran para estar resplandecientes de piel y ojos al día siguiente. Como ha confesado en alguna ocasión la propia Penélope, su gran placer en la vida es dormir. Con doce horas al día se moriría de gusto.

Pero su ausencia no cortó el rollo de los invitados. Los Goyanes disfrutaron con el humor de Nati, que estaba espectacular con un vestido largo de Elie Saab, y joyas impresionantes de Suárez. Controlando al personal de la isla vi a Carlos Martorell, que sabe todo de Ibiza, y vigilando que todo saliera bien a Paco Caro, que estaba exultante. Por las barras Casiraghi destacaba con su melena rubia y Boris Izaguirre con un traje de chaqueta blanco con zapatos bicolor, más para noches cubanas que para veladas ibicencas. Por supuesto, Massiel no se perdió el fin de fiesta, que para algo tiene casa en la isla. La noche acabó en Pachá con Casiraghi y sus escoltas a ritmo de house y muchos dobles de Borja Thyssen por todas las esquinas.