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Albert y Ferran Adriá, la cocina de la libertad

El hermano del creador de El Bulli ha sido distinguido con el Premio Nacional de Gastronomía

Salvador Sostres
BARCELONAActualizado:

Ferran y Albert Adrià son la cocina de la libertad y representan la superación de las cocinas nacionales. Su identidad ha sido el talento, la creatividad. Ferran en El Bulli y Albert en sus posteriores implosiones han llevado a España a liderar la gastronomía mundial desde la inteligencia, la genialidad y la capacidad de síntesis y de poner en relación su sensibilidad y sus conocimientos.

Los dos hermanos le han proporcionado a España el orgullo de ser el país que rompió el liderazgo que parecía universal y eterno de la cocina francesa. Y no lo hicieron desde el localismo ni desde la cerril retórica del terruño sino desde la creación, sabiendo dar respuestas nuevas a las preguntas de siempre y estirando un poco más allá los límites de la Humanidad.

Albert fue el autor de la parte dulce de El Bulli y tomó el relevo de su hermano cuando el mejor restaurante de todos los tiempos cerró. Tickets fue su primera casa en Barcelona. Luego llegaron Pakta, de cocina japo-peruana; la Bodega 1900, recreando la cocina más tradicional; el maravilloso Hoja Santa, con Paco Méndez al frente, que llevó la cocina mexicana a su más sofisticado refinamiento y a su intensidad más pura; y la taquería, también mexicana, Niño Viejo. Por último, de momento, conocimos Enigma, seguramente el restaurante que más se acerca a lo que sería El Bulli si todavía estuviera abierto.

Albert ha resumido en sus restaurantes lo mejor de la cocina mundial, con especial mención a Hoja Santa. Además, lo ha hecho a unos precios casi irrisorios, de modo que no sólo es imposible encontrar restaurantes del nivel de los suyos en París, Manhattan o Londres, sino que los que a mucha distancia podrían compararse, son dos o tres veces más caros.

Orgullo nacional

Hay que decir también que Ferran y Albert no sólo nos han ofrendado con su alta cocina, sino que con su revolución han higienizado la cocina básica española y han conseguido que hasta el más insignificante bar de menú se sintiera orgulloso de cocinar mejor. Los países lucen por arriba, pero mejoran por debajo.

El Premio Nacional de Gastronomía es un reconocimiento merecido, a diferencia del resentimiento con que guías como Michelin han tratado de negar lo evidente. Es una vergüenza la bajeza con que la guía francesa se ha dedicado a despreciar a todo lo que tuviera que ver con El Bulli, impotentes por haber sido superados, desbordados y hasta ridiculizados por un talento, una inteligencia y un empuje creativo tan increíblemente superiores que todavía hoy no han podido ni entenderlos. España fue mucho más generosa con el talento francés y lo celebró siempre.

Esta noche cuando cenes piensa que eres más libre y es gracias a Ferran y Albert.