Amigos y compañeros de Paco Rabal rindieron tributo en la sede de la Filmoteca Española al actor recientemente fallecido. Javier Prieto

La Academia de Cine se despide de Paco Rabal con un homenaje

Beatriz CORTÁZAR
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Pocos fueron los compañeros que pudieron acudir al entierro del desaparecido actor Francisco Rabal cuya muerte nos sorprendió el pasado 29 de agosto cuando volaba hacia España tras recibir un homenaje en el Festival de Montreal. Aquel trágico vuelo tuvo una parada de emergencia en Burdeos donde nada se pudo hacer por salvar la vida del gran actor. Desde ese día, la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España tenía una deuda pendiente con uno de sus máximos exponentes, deuda que ayer se saldó en un «emotivo, sencillo y sincero homenaje», en palabras de su presidenta Marisa Paredes, quien puntualizó querían despedirse de Rabal «con un acto de recogimiento por parte de sus compañeros, sin querer hacer un espectáculo».

Lo cierto es que ayer el Cine Doré tuvo un lleno total y acogió a casi todos los que son en el mundo del cine, lista que encabezó la propia Paredes y que integraron muchísimos otros como el director general del ICAA José María Otero («Rabal era un actor líder, creo que su aportación al cine europeo y americano ha sido fundamental, ha abierto muchas puertas al cine español»); los directores José Luis Borau («el de hoy era un acto obligado. La pérdida de Rabal ha sido un golpe bajo porque estaba mejor que nunca, con esa cara curtida por la vida») o Manuel Gómez Pereira, los productores Agustín Almodóvar o Andrés Santana, la ex presidenta de la Academia, Aitana Sánchez Gijón, que recordó cómo tuvo que convencer al actor la noche que estaba nominado a los Goya por su papel en «Goya en Burdeos». «Cuando le dieron el premio fue uno de los momentos más felices de mi vida», el secretario de Estado de Cultura Luis Alberto de Cuenca ... Pero sobre todo, ayer se unieron los actores, los compañeros a fin de cuentas de Rabal, mientras su viuda, Asunción Balaguer, ocupaba su asiento del cine discretamente, junto a sus hijos, como siempre, recibiendo las condolencias de cuantos no habían podido hacerlo y realizando un auténtico esfuerzo ya que, como dijo su propio nieto Liberto, «mi abuela está destrozada, ha perdido a su compañero de vida».

Tras la proyección del cortometraje «Paco, mi padre», de Benito Rabal, un grupo de actores entre los que se encontraban Ana Belén («fue un hombre comprometido con la vida»), María Barranco, José Coronado («trabajamos juntos en «Goya en Burdeos» y allí conocí su gran humanidad. Me ha dejado su semillita»), Juan Diego, Nuria Espert, Sancho Gracia, Tony Leblanc («¿por qué le han puesto esa fama de mujeriego? Paco no era ningún puto ni un vicioso. Era un hombre al que le gustaban las mujeres, pero no era un conquistador, a él le conquistaban»), Charo López («fue una persona muy bondadosa»), Liberto y Teresa Rabal, José Sacristán, Alberto San Juan o Maribel Verdú, recitaron algunos de los poemas que el propio actor dejó escritos y que ya se quedan junto a su obra cinematográfica. Como dijo Agustín González «estoy hoy aquí porque quería estar». Al igual que él, otros como Loles León, Carmen Alborch, Pepe Sancho, Juanito Navarro, Analía Gadé, María Asquerino, Terele Pávez, Luis Cuenca, Iñaki Miramón, Mercedes Sampietro, José Luis García Sánchez, Paz Vega...