Se abre la veda de exclusivas en el coto (y aledaños) de los Janeiro

BEATRIZ CORTÁZAR
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Tras la última exclusiva de la madre del torero Jesulín de Ubrique, Carmen Bazán, confirmando lo que era un secreto a voces, las infidelidades de su marido, y anunciando, previo pago, su separación matrimonial, se abre la veda de exclusivas en el coto de los Janeiro y «adosados», que también se suman al carro de la venta de intimidades a buen precio. Cuentan que Bazán se llevó 30 millones de pesetas y que gracias a esa cantidad ha podido darle boleto a su marido, puesto que la situación económica del matrimonio es un tanto especial. Con el dinero contante y sonante, la madre del diestro podrá salir adelante sin necesidad de aguantar la cornamenta que su santo esposo, Humberto Janeiro, paseaba con el mismo descaro y tranquilidad con el que uno pasea al perro y recoge su porquería. Tras las declaraciones de la madre, cansada de callar, tragar y soportar, me cuentan que ahora viene una oleada de declaraciones y que el primero que está en esa cola es el propio Humberto Janeiro, quien podría haber propiciado las imágenes nocturnas de hace unos días cuando se le vio paseando con una de sus amantes. Luego vendrán «las otras», las mariángeles y las camilas de turno, para contar, con todo lujo de detalles, lo dura que ha sido la vida con ellas teniendo que compartir al hombre de sus desvelos con su mujer legal. Más tarde oiremos hablar a los ex de «las otras», aquellos que sufrieron las consecuencias de las conquistas sexuales del patriarca de los Janeiro y perdieron a sus novias o amigas por culpa del «sex-appeal» del padre del torero, que se ha descubierto como el phillip junot de la temporada, con jersey rosa sobre los hombros incluido. Todos ellos largarán y cobrarán al igual que hace el propio Jesulín de Ubrique a dúo con su mujer, María José Campanario, a quien, económicamente hablando, tratan mejor sobre el papel «cuché» que en las plazas de toros, donde no se cotiza tan alto el kilo de intimidad.