Carmen Maura, en una foto de archivo
Carmen Maura, en una foto de archivo - radial press

Carmen Maura revive el drama de su juventud

La actriz fue violada a punta de pistola cuando tenía 30 años. Al denunciar, no la creyeron

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A Carmen Maura la hemos visto asesinar a su marido con una pata de jamón en «¿Qué he hecho yo para merecer esto?», trepar descalza por la azotea de un edificio de Madrid con un maletín repleto de billetes falsos en «La Comunidad» y regresar de entre los muertos para reconciliarse con Pedro Almodóvar casi 20 años después en «Volver». Sin duda, una actriz enorme, con una extensa filmografía cuajada de escenas surrealistas, que en alguna ocasión llegaron a encontrar ciertos paralelismos en la vida real.

Carmen Maura nunca tuvo demasiada suerte en eso a lo que llaman amor y su historial no está exento de grotescos capítulos. La actriz fue estafada por su propia pareja, Antonio Moreno Rubio, con la que había convivido durante 15 años. Maura le otorgó poderes notariales para poder gestionarlo todo y acabó gastándose su dinero y empantanándola en un mar de deudas. Su relación con su exmarido Francisco Forteza, con el que contrajo matrimonio en 1965, tampoco fue fácil. Pero, quizá, el drama que más desapercibido ha pasado es la violación que sufrió cuando tenía 30 años y que recordó el pasado miércoles ante Risto Mejide en «Al Rincón».

Trato policial

Maura, que vivía en Madrid sola, relata que pocos días antes de que muriera Franco, mientras esperaba a que la recogieran para una sesión de doblaje, alguien llamó a la puerta y le dio un puñetazo: «Lo siguiente que recuerdo fue que recuperé el conocimiento y tenía una pistola aquí (señalándose la sien). Y nada, todo lo que conlleva eso, la violación». Para Maura, lo más denigrante no fue la agresión en sí, si no «todo lo que vino después». «Él estaba haciendo el servicio militar y tuvimos un juicio lleno de militares», explica Maura, para después narrar el trago que tuvo que pasar debido a su profesión: «Como se enteraron de que era actriz, me hicieron preguntas como ‘¿Y estás segura de que tú no querías hacerte conocida?’». En una de las frases más flagrantes de la entrevista, la actriz señala directamente al fiscal del caso: «El fiscal era bastante más repugnante que el violador».

Las durísimas palabras de Maura han causado una gran impacto mediático, aunque una persona de confianza de la actriz comenta a ABC que la violación ya salió a la luz en su día. «Por lo general, Carmen sólo concede entrevistas para promocionar algún trabajo, pero el formato de Risto le gustaba y por ello, decidió acudir al programa. Ella no tenía ni idea de cómo transcurriría la conversación, no es de ese tipo de personas que exige ver las preguntas antes. Surgió el tema y contó lo de su violación, aunque sí buscas en la hemeroteca ya se había publicado hace tiempo en su día». Este amigo de Carmen quiere recalcar que no ha cobrado nada por la entrevista, y que a pesar de haber rememorado unos hechos tan duros, Carmen se encuentra «estupenda, guapísima y trabajando como siempre».

La actriz, haciendo gala de su valentía durante toda su intervención, desgranó también su tortuosa relación con su exmarido Forteza, contra el que se tuvo que enfrentar por sus hijos. En el momento en que éste se llevó a Pablo y a Carmen a Canarias comenzó una ardua lucha contra la justicia: «Dejé de luchar después de 10 años por cansancio y pensé que era decisión de los niños venir a visitarme». Esta postura le impidió tener relación con su hija entre los 13 y los 17 años: «No volvería a tener hijos, no es absolutamente necesario».

Carmen tampoco tiene reparos a la hora de hablar de sus inicios como actriz. Procedente de una familia burguesa madrileña y descendiente lejana del político conservador Antonio Maura, hizo sus primeros pinitos en el Teatro Español Universitario, hasta que el crítico teatral Alfredo Marquerie le aconsejó dedicarse de lleno a la interpretación. No se equivocaba.

En cambio, su entorno nunca vio con buenos ojos su trabajo de actriz. «Hoy en día es fantástico para una familia, pero entonces era casi decir ‘voy a ser puta’». A pesar del espaldarazo familiar y de los problemas que le acarreó su profesión no se arrepiente de nada. «Es lo mejor que he hecho. Es lo único que se me da bien de verdad». A sus 70 años, Carmen no le teme prácticamente a nada. Ni siquiera a su turbulento pasado. Ella continúa riéndose de la vida.