Pedro de Borbón Dos-Sicilias espera la llegada del féretro con los restos mortales de su padre
Pedro de Borbón Dos-Sicilias espera la llegada del féretro con los restos mortales de su padre - efe

Así es Pedro de Borbón Dos-Sicilias, próximo duque de Calabria

Amante de la caza y la pesca, está casado con Sofía Landaluce con quien tiene siete hijos

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Los restos mortales de Don Carlos de Borbón-Dos Sicilias, primo de Don Juan Carlos e Infante de España, ya descansan en San Lorenzo del Escorial. El féretro de Don Carlos llegó al monasterio cubierto por la bandera de España y portado a hombros por diez guardias reales el pasado miércoles. En la puerta de Reyes, con semblante serio y de luto riguroso, le aguardaba su hijo, Pedro de Borbón-Dos Sicilias, duque de Noto y heredero del ducado de Calabria y el condado Caserta, títulos propios del jefe de la Casa Real de las Dos Sicilias y que Don Carlos recibió tras la muerte de su padre Alfonso de Borbón-Dos Sicilias y Borbón en el año 1964. La única dignidad que no ha podido trasmitirle es el título de Infante de España que le otorgó el Rey Juan Carlos a su primo a través de un Real Decreto publicado en el Boletín Oficial del Estado en diciembre de 1994,

Siempre en un segundo plano y muy reacio a aparecer en el papel couché, Pedro de Borbón-Dos Sicilias, de momento, no ha tomado ninguna decisión sobre cuándo empezará a usar sus títulos, según ha podido saber ABC.

El próximo duque de Calabria nació en octubre de 1968 en Madrid y es el tercero de los cinco hijos, y único varón, que Don Carlos tuvo con su esposa Doña Ana de Francia.Es licenciado en Ingeniería de Montes y se dedica al campo y a gestionar la explotación de la finca familiar La Toledana, ubicada en la localidad de Retuerta del Bullaque, en Ciudad Real. Sus ocupaciones están estrechamente ligadas con su pasión por la caza y la pesca. Es director y administrador único de Agrocinegética Borbon SL, creada en 1996, y de Perdicampo SL y consejero de Gesytec.

Amor imposible

Su vida personal no ha estado exenta de adversidades. El 30 de marzo del año 2001 contraía matrimonio con Sofía Landaluce y Melgarejo, bisnieta de los duques de San Fernando de Quiroga, en la Capilla del Real Club Puerta de Hierro de Madrid. Este enlace llegó tras nueve años de discreta relación. Su padre siempre anheló que se enamorase de algún miembro de la realeza, pero el amor tomó otros derroteros. Su mirada se posó en la de una mujer española cuyo perfil no encajaba con las normas dinásticas de aquel momento, aunque las dos familias involucradas se conocían desde hace años y guardaban una buena amistad.

Pedro no permitió que los deseos de su padre truncasen sus ilusiones y se retiró a vivir a la finca La Toledana con Sofía, en la provincia donde la había conocido en 1991. Se dedicaban al cultivo de trigo, cebada y olivos, e incluso, instalaron una piscifactoría. De algún modo, era como si hubieran desaparecido de la faz de la tierra. Vivieron su romance bajo un férreo secretismo hasta que la llegada de su primer hijo, Jaime, en 1993 les hizo recapacitar y plantear una salida a su furtivo amor.

Lejos de enconarse en sus posiciones, el nacimiento de Jaime actuó como un bálsamo reparador para ambas partes. Don Pedro finalmente dio el beneplácito a la relación y bendijeron su amor en el altar. Dentro de ese matrimonio han formado una preciosa famila numerosa. Tras el nacimiento de Jaime, más de una década después llegó Juan, de 12 años, Pablo, de 11, Pedro de 8, Sofía de 7, Blanca, de 4, y finalmente María, quien vino al mundo el pasado 21 de abril. A su bautizo, hace apenas unas semanas asistieron el Rey Felipe y su abuelo, don Carlos, que apenas pudo disfrutar de ella sus primeros cinco meses de vida. Fuentes del entorno de Pedro aseguran que su mayor satisfacción es «compartir el máximo tiempo posible con su familia». No hay duda de que a sus hijos les hará partícipes de su pasión por el campo.