Brindando con John Degioia, presidente de la Universidad
Brindando con John Degioia, presidente de la Universidad - efe

Un brindis por Georgetown

Los Reyes sellan su eterna amistad con la prestigiosa universidad de Washington en un emotivo acto

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Don Felipe y Doña Sofía descendieron sonriendo y agarrados del brazo la prolongada escalinata del Healy Hall, el emblemático edificio principal de la Universidad de Georgetown. El Rey acababa de presidir en la Biblioteca Riggs, su viejo rincón de estudio, el acto de presentación del primer encuentro de científicos españoles que se celebra hoy. Numerososestudiantes españoles y norteamericanos, arremolinados en torno a la fachada, encendían la tarde ya vencida de Washington con el intermitente disparar de sus flashes. Toda una comitiva, encabezada por el presidente de la institución académica, John Degioia, y su esposa, en compañía del ministro de Exteriores, José Manuel García Margallo; la secretaria de Estado de Investigación, Carmen Vela, y prestigiosos científicos e investigadores como Valentín Fuster y José Baselga, seguía sus pasos a ritmo casi ceremonial. El exalumno y hoy Rey de España se dirigía a la cena de honor en la que sellaría su amistad eterna con la institución que alumbró la recta final de su rica formación.

Con el orgullo de un Hoya, término griego con el que se conoce a los estudiantes de la centenaria universidad, Don Felipe se acercó primero a un grupo de españoles, empleados de Abengoa, que habían llegado a la capital estadounidense para un curso de formación de una semana. Enseguida le acompañó Doña Letizia, quien siguió el saludo paciente de su marido, hasta culminar en una foto de familia. Todo eran rostros de emoción en los animosos trabajadores procedentes de Sevilla. Pocos metros después, más saludos, más flashesy alguna autofoto con estudiantes norteamericanos y de otros países, que se habían acercado animados por la curiosidad.

Una amplia carpa de color blanco, valorada por el Rey de forma jocosa como «novedosa pieza arquitectónica», cubría al centenar de miembros de la comunidad universitaria de Georgetown que recibió con aplausos a los Reyes cuando llegaron a su interior.

Desde un atril custiodado por las banderas norteamericana y española, el primero en lanzar el mensaje de afecto fue el presidente de Georgetown, quien en su brindis de acogida no pudo ocultar el orgullo de tener cerca a «un exmiembro de esta universidad convertido hoy en distinguido líder mundial». Degioia saludó a Don Felipe y Doña Letizia y brindó por los dos y por el futuro de ambos países. Con un «Majestad, bienvenido», el máximo representante de la institución dio paso al discurso del Rey.

Por segunda vez en el día, Don Felipe situó a Georgetown cerca de su corazón. Con la emoción con la que cualquier norteamericano siente como suya la universidad en la que estudió, el Rey también incorporó al mismo sentimiento a Doña Letizia, quien ya había visitado el centro en dos ocasiones. Una, oficialmente, siendo ambos Príncipes, en 2004, y la siguiente, en 2009, esa vez de manera privada.

En un breve repaso a sus vivencias en la universidad, donde cursó el máster en Relaciones Internacionales, Don Felipe valoró «el conocimiento y la experiencia» que le habían aportado los dos años de estudio, vitales para «comprender la creciente complejidad del mundo».

Entre la nostalgia y el orgullo, el Rey culminó su emotivo discurso brindando por el futuro de Georgetown y por la amistad entre España y Estados Unidos, y deslizó una alusión a Fray Junípero Serra, el misionero español que será canonizado por el Papa Francisco el próximo miércoles durante su visita a Washington.