El prestigioso cardiólogo, Valentín Fuster
El prestigioso cardiólogo, Valentín Fuster - archivo abc

Valentín Fuster, el guardián de la salud de las estrellas

Julio Iglesias acude con frecuencia a su consulta en el hospital Monte Sinaí de Nueva York

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El cardiólogo español Valentín Fuster es una auténtica estrella del corazón. Su nombre aparece frecuentemente en las publicaciones de medicina más prestigiosas, pero también se cuela ocasionalmente en las revistas del papel cuché. Por la consulta del director del Instituto Cardiovascular del hospital Monte Sinaí de Nueva York han pasado todo tipo de personalidades, y con muchas de ellos ha llegado a entablar fuertes lazos de amistad.

El cantante español Julio Iglesias le confió hace décadas la custodia de su salud. Unos días atrás acudió a su consulta para un chequeo rutinario, tras el cual fue intervenido de una dolencia lumbar. «Fuster es el médico de cabecera de Julio desde hace años, y después de tanto tiempo son muy buenos amigos», comenta a ABC una fuente cercana al cantante.

Licenciado y doctorado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Barcelona, en los años setenta se trasladó a los EE.UU., donde trabajó en Harvard (de cuya escuela médica fue catedrático), hasta que en los noventa se incorporó al Monte Sinaí.

Su excelente preparación, unida a su profesionalidad y dedicación, le ha convertido en uno de los médicos de referencia a nivel internacional. Valentín Fuster es también desde hace años el médico de confianza del tenor Plácido Domingo. Fue el propio Fuster el que en el año 2010 le detectó un pólipo canceroso en el colon, después de que experimentase un fuerte dolor abdominal durante una gira por Japón. El 2 de marzo de ese mismo año se lo extirparon en una operación en el hospital Monte Sinaí.

El desaparecido cantautor Carlos Cano también pasó por sus virtuosas manos en ese mismo hospital en 1995. «Carlos, te puedo cambiar el corazón, pero las tuberías (refiriéndose a la aorta y sus ramificaciones) las tienes muy mal», le dijo. Tras la intervención, Carlos comentaría: «He vuelto a nacer en Nueva York, provincia de Granada».

Fuera del ámbito musical, Fuster también se ocupa de la salud de Jaime de Marichalar desde que sufrió un ictus cerebral en 2001.

En cualquier caso, Fuster es un hombre discreto que por cuestiones obvias nunca suelta prenda sobre sus pacientes. Secreto profesional.