El Museo del Diseño de Londres aborda la estética que rodea a Camper
El Museo del Diseño de Londres aborda la estética que rodea a Camper - ABC
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Camper: el zapato español como obra de arte

El Museo del Diseño de Londres, que ya homenajeó al canario Manolo Blahnik, abre sus salas a la mallorquina Camper en su 40 cumpleaños

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Somos muchos los españoles que en algún momento de nuestra vida hemos calzado unos zapatos «Pelotas», con sus 87 semiesferas en la suela. Lo que no imaginábamos es que un día serían pieza de museo, al igual que muchos de sus hermanos. El Museo del Diseño de Londres, que en 2003 ya había homenajeado al zapatero prodigioso canario Manolo Blahnik, inaugura hoy la exposición «La vida a pie», que celebra los 40 años de la firma mallorquina Camper y se mantendrá hasta noviembre.

La muestra de la marca española de calzado será prácticamente la última en el actual Museo del Diseño londinense. El próximo año el centro dejará las orillas del Támesis, junto al emblemático London Bridge, y se mudará al fino Kensington. Allí ocupará un edificio más ambicioso, que antaño acogía a un organismo de la Commonwealth. La remodelación ha costado 111 millones de euros, la mitad aportados por patrocinadores de la sociedad civil. En la nueva sede intentarán saltar de sus 200.000 visitantes anuales al medio millón. La cifra tampoco es espectacular en una ciudad donde sus grandes museos superan los tres millones.

«Nuestro secreto es calidad y creatividad», resume en la sala del museo Miguel Fluxá, el director general de la firma, quien camino de los 40 está tomando las riendas. Miguel es el bisnieto de Antonio, un artesano con inquietudes que en 1887 navegó de una isla a otra y se vino a Londres desde Baleares para copiar los nuevos procesos industriales. Pero el gran visionario de esta historia es Lorenzo, el padre de Miguel, que en 1975, intuyendo con acierto los aires de libertad que llegaban a España, fundó Camper, «campesino» en catalán. Su idea consistió en imprimir modernidad, desenfado y hasta sentido del humor al zapato artesanal de la familia, siempre con la comodidad por delante. Les ha ido bien. Hoy venden cuatro millones de pares al año, en 400 tiendas en 40 países (siete de ellas en el propio Londres). Pero el comienzo de la expansión internacional provocó algunos sudores… «hasta que a finales de los noventa nos descubrieron los japoneses», explica Miguel. El interés que despierta la firma es Oriente se percibe recorriendo las salas de la muestra en vísperas de su apertura, con varios periodistas asiáticos enfrascados en cada detalle.

¿Cómo es una exposición de zapatos? Pues en parte como una gran tienda que recogiese las obras completas de la casa, y por otra, un buceo en sus procesos de trabajo. Se proyecta un documental sobre cómo piensan y fabrican el calzado y se muestran ejemplos de las tripas de sus diseños. Algunos son tan conocidos como los «Twin», «Himalaya» o el citado «Pelotas», que se ha rediseñado ya 600 veces y en su próxima reencarnación se casará con el neopreno.

La compañía diseña cada año dos colecciones, de 500 zapatos cada una, y factura unos 200 millones. En 2014 incorporó por primera vez a un director artístico, el francés Romain Kremer, que espabiló de nuevo a la empresa en un momento en que parecía haber perdido comba con el signo de los tiempos (en moda, como en tantas cosas, cuesta más mantenerse que llegar). Su primera colección subió las ventas.

Por fortuna, el reconocimiento de Londres a firmas de moda españolas no resulta ya nada novedoso. El público inglés refrenda cada día con sus compras el éxito de las tiendas de Inditex. También van cuajando Mango, Pronovias, Desigual… hasta el Príncipe Jorge viste chaquetas de la firma española Amaia. En las calles, los «londoñoles» son omnipresentes. Es raro caminar un rato sin toparte con alguien que va hablando castellano.