Jennifer Ridha, la autora del libro que descubre los secretos de Douglas
Jennifer Ridha, la autora del libro que descubre los secretos de Douglas - abc

La «traición» de Cameron Douglas a su abogada y amante secreta

Jennifer Ridha, quien fuera su representante legal, fue acusada de introducir drogas en prisión para el hijo de Michael Douglas

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Escribir un libro de memorias siempre fue la mejor manera de exorcizar los demonios y ganar un buen dinero. Por supuesto, es requisito indispensable haber tenido una relación tormentosa con algún famoso o hijo de famoso, ser testigo de costumbres poco ejemplares o víctima de agresiones. La última en llegar a este suculento sector del mercado editorial norteamericano es una abogada de Nueva York llamada Jennifer Ridha, devenida en celebridad (no sabemos si con su beneplácito) en 2011, cuando se supo que había facilitado drogas a Cameron Douglas mientras estaba en prisión. Ahora, el primogénito de Michael Douglas cumple condena en una cárcel federal en régimen de aislamiento.

La abogada, que por aquel entonces tenía 32 años y que era la representante legal de Douglas, fue arrestada bajo la acusación de narcotráfico, aunque los fiscales posteriormente bajaron el tipo de delito. Cameron, sin embargo, sigue cumpliendo su condena de nueve años y medio de cárcel, en parte debido a la acumulación de delitos anteriores. Ahora, Ridha cuenta su historia de amor y traición en un libro que ha titulado «Criminal That I Am» («La criminal que soy»), que saldrá a la venta el 12 de mayo en EE.UU.

Alijo de metanfetamina

En sus cerca de 250 páginas, la abogada entona un mea culpa, con el objeto de recuperar su reputación perdida. No esconde nada a la hora de narrar su descenso a los infiernos. Según cuenta, fue contratada por Lankler, Siffert y Wohl, prestigioso bufete neoyorquino que representaba a los Douglas. Su labor era sacar del atolladero legal a Cameron, quien había sido hallado culpable de colaboración en un caso de narcotráfico, tras su detención en el Gansevoort Hotel, en el Meatpacking District, donde se le encontró con un gran alijo de la metanfetamina conocida como «cristal». La primera vez que le vio, explica, se quedó prendada de dos gigantescos tatuajes que lucía en sus antebrazos: «TICK» y «TOCK».

Tras diversos encuentros profesionales (donde, entre otras cosas, se le puso al corriente de los temores de Cameron Douglas con respecto a un recluso que trabajaba para la familia Gambino), el psiquiatra particular que trataba al hijo de Michael Douglas fuera de prisión le confesó a Ridha que el joven sufría «depresión» y «trastornos de ansiedad», y que sus síntomas empeorarían debido a su situación de aislamiento y al limitado número de visitas permitidas. Cuando los médicos de la cárcel vetaron la prescripción de Xanax que el psiquiatra le había dado para controlar la ansiedad, Ridha se lo tomó como un asunto personal. Por aquel entonces ya estaba enamorada de Cameron Douglas y, cuenta, solían acariciarse con los pies por debajo la mesa en cada sesión informativa en prisión.

En febrero de 2010, Douglas llegó a un acuerdo con la Fiscalía para informar sobre otros traficantes de drogas, lo que supuso un traslado temporal y custodia especial para su propia protección. Eso le desató un proceso de ansiedad físicamente evidente: en cada visita, la abogada veía que la ansiedad le producía fuertes sudoraciones y ronchas por todo el cuerpo. Durante una de sus reuniones informativas, Douglas le suplicó que le proporcionara Xanax: «Tráelo contigo la próxima vez.»

En un globo

Ridha luchó contra su conciencia, pero se convenció de que si le llevaba Xanax le estaba ayudando. Ella tenía ese medicamento en su casa. Fueron descubiertos y aunque ante un tribunal Douglas afirmó que Ridha introducía las pastillas en el sujetador, ella insiste en que las llevaba en el bolsillo trasero de su pantalón y que jamás la cachearon. La primera vez que pasó Xanax fueron dos pastillas. Más tarde, camufló varias en una bolsa de pretzels. Incluso, acabó metiendo más cantidad en un globo que Douglas introdujo en su recto. Le proporcionó en torno a 30 pastillas en dos ocasiones y por el mismo método.

Más allá de detalles románticos y ciertamente castos debido a la imposibilidad de encuentros más íntimos, la abogada Ridha cuenta cómo fue pillada. Al parecer, y sin que ella lo supiera, Cameron Douglas había «compartido» con otros reclusos el Xanax que ella le proporcionaba. «The New York Post» filtró su nombre como la persona que le suministraba drogas. La letrada, que por aquel entonces había dejado Lankler, Siffert y Wohl y estaba trabajando en la Escuela de San Juan Universidad de Derecho (de la que fue despedida), se sitió traicionada. En diciembre de 2011, el heredero de Michael Douglas fue condenado a un período adicional de 4 años y medio por tráfico de drogas en la cárcel. Hasta 2018 no podrá disfrutar de la libertad condicional.