Ricky Martin durante la presentación de su último disco «A quien quiera escuchar»
Ricky Martin durante la presentación de su último disco «A quien quiera escuchar» - Ángel de antonio

Ricky Martin: «Me encantaría cantar en Irán y volver a Rusia»

El puertorriqueño, con nuevo disco, lamenta no tener la libertad de actuar donde desea

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La música de Ricky Martin (Puerto Rico, 1971) es banda sonora habitual en metros o autobuses, grandes superficies o peluquerías. Algunos de sus canciones forman parte de discos recopilatorios históricos. Pero al puertorriqueño no se le reconoce únicamente por su voz, su manera de bailar o un indudable atractivo que ha conquistado a hombres y mujeres por igual. Martin es un cómputo de varios factores que le llevan a ser un hombre completo: ha luchado por su felicidad personal, reconociendo su homosexualidad cuando era un sex-symbol entre las féminas, y lleva años siendo la voz de la conciencia ante ciertos problemas a escala planetaria.

En un salón del Hotel ME, en Madrid, y durante la promoción de «A quien quiera escuchar», su último disco, el artista recibe a ABC para hablar de la fundación que lleva su nombre, de los lugares en los que quiere actuar y de lo mucho que se puede ayudar a la sociedad gracias a una posición privilegiada como la suya.

La paz, la solidaridad y la alegría son algunos de los asuntos que Ricky Martin ha querido transmitir a lo largo de tres décadas sobre los escenarios. Unos valores que la sociedad necesita ahora más que nunca: «Lo más importante es ser independiente en pensamientos y en ideas, no seguir una ola. Hay que hacer ver qué te mueve y qué no te mueve», explica. Lo dice como quien suelta un discurso previamente fabricado, hasta que recuerda el momento en que hizo pública su condición sexual (un reconocimiento que le llevó a hablar en la ONU sobre el derecho a la identidad en este ámbito). «A mí me costó mucho romper ciertos códigos, pero a veces no hay más remedio si quieres ser feliz», comenta para asegurar que, cuando lo hizo, fue «increíble».

Educar y proteger

Por eso, el artista se sitúa como altavoz para quienes sufren injusticias, lo que le llevó a crear su fundación hace más de diez años. Desde Ricky Martin Foundation, el cantante lucha contra de la explotación sexual infantil. La última acción que ha llevado a cabo, y de la que se siente especialmente orgulloso, ha sido crear una escuela « en Puerto Rico donde se está educando y rehabilitando a muchos niños que han sido víctimas (o que corren riesgo de serlo) de la prostitución». Cuando se sube a un escenario o trabaja en la fundación, es cuando Martin se desahoga. «Es donde cicatrizo y suelto un poco de amor y luz al mundo».

Martin es un hombre inquieto, un rasgo que se evidencia cuando habla con fotógrafos y periodistas al mismo tiempo. Entre una entrevista y otra, aparece una admiradora que ha llegado a Madrid desde Cantabria solo para verle.

Nunca viaja solo, sus hijos Valentino y Matteo (7 años) forman parte de su equipo y no se separa de ellos. «¿Cómo llevan los niños los constantes cambios de país?». El cantante, trotamundos emperdernido, dice con tono bromista que los mellizos llevan «el jet-lag» mejor que él. « Viven felices porque su estabilidad soy yo. Han nacido con este tipo de vida y están acostumbrados».

Los países «vetados»

El último disco de esta estrella del pop ha sido grabado en cuatro países diferentes. Es un artista muy viajado, que conoce muchos de los problemas que sufren varias civilizaciones del mundo. Por eso, Martin sueña con «el día en el que pueda actuar en, por ejemplo, Irán»: «Me encantaría. Precisamente, gracias a las redes sociales tengo mucho contacto con iraníes». Aunque también le gustaría volver a Rusia, donde actuó durante muchos años y ya no puede hacerlo debido a su condición sexual. «De repente se presentan unas leyes tan estúpidas que me limitan a mí y a todos los que represento. Muchas veces me han dicho: ‘‘Veta a ese país”, pero la solución no es esa», apostilla. Y añade: «Ahora, más que nunca, es cuando tengo que ir a Rusia y hacerle saber a ese maravilloso público, que siempre ha sido tan cálido conmigo, que este soy yo». Pero la cuestión, al cabo, es bastante más sencilla. Lo único que Martin pretende con su música «es que la gente se sienta bien».