Hortensia Herrero junto a su marido, Juan Roig
Hortensia Herrero junto a su marido, Juan Roig - abc

Hortensia Herrero, mucho más que la mujer de Juan Roig

La número seis de la lista «Forbes» de los más ricos de España, está llevando a cabo una gran labor de mecenazgo

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En las calles de Valencia es habitual cruzarse con Juan Roig y Hortensia Herrero, paseando o a la salida del cine. Esta semana, la esposa del fundador y presidente de Mercadona ha saltado a los medios al ocupar el sexto puesto de la lista «Forbes» de las personas más ricas de España. Se calcula que Herrero tiene una fortuna de algo más de 2.500 millones de euros. Un dato que evidencia que es mucho más que la mujer de Roig, quien, por su parte, ostenta el cuarto puesto en la misma lista.

Juan Roig y Hortensia Herrero se conocieron en octubre de 1968 en la Facultad de Económicas de la Universidad de Valencia. Cinco años después, la pareja contrajo matrimonio en la iglesia castrense de Santo Domingo. Fruto de ese enlace nacieron Amparo, las mellizas Hortensia y Carolina, y Juana. Mujer discreta y austera, es una gran amante de la capital del Turia y de sus tradiciones. Una pasión que ha sabido transmitir a sus cuatro hijas, a las que nombró falleras mayores de su comisión. Los únicos lujos que se le conocen son su gusto por las joyas y por la moda.

Ese entusiasmo por su patria chica llevó a la esposa (y socia principal) de Roig a crear, en 2011, la Fundación Hortensia Herrero, que se financia única y exclusivamente con su patrimonio personal. A través de esta entidad, dotada con una cifra cercana a los 10 millones de euros, ejerce una labor de mecenazgo para recuperar y promocionar el patrimonio artístico y apoyar disciplinas que impulsen la cultura, el conocimiento y la formación en su tierra.

Una de las primeras actuaciones de la fundación fue la restauración de las fachadas, bóvedas y frescos de la Iglesia de San Nicolás, un templo situado en el barrio de El Carmen que se encontraba completamente ennegrecido. «Es un gusto ver cómo Hortensia sigue de cerca la evolución de nuestro trabajo», cuenta la catedrática de la Universidad Politécnica y restauradora de los frescos de la citada Iglesia, Pilar Roig. Y añade: «Saluda a los técnicos con mucho cariño y elogia mucho nuestro trabajo, eso te da muchos ánimos para seguir».

En el céntrico barrio de Velluters se encuentra el Colegio de Arte Mayor de la Seda, cuyo origen se remonta a 1492. «El pasado mes de abril firmamos el convenio para restaurar el edificio», cuenta el presidente del colegio, Vicente Genovés, que recuerda la primera vez que Herrero lo visitó. «Cuando subimos a la planta noble -en el primer piso-, su preocupación era que tuviera acceso a gente con discapadidad. Los arquitectos ya han puesto remedio».

La directora de CulturArts, Carmen Pérez, fue la encargada de realizar la restauración de la imagen de la Virgen de los Desamparados, financiada por la fundación Hortensia Herrero. «Ella se emocionó mucho al ver a la Virgen antes de la restauración, sin vestir, sin pelo», apostilla Pérez. Y recuerda una anécdota: «Le pregunté si quería subir al andamio a comprobar los trabajos. Cuando bajábamos, dijo que tenía vértigo. Yo no lo sabía y me supo mal. Pero ella quería verlo todo, no le importó subir arriba». Ahora todos los valencianos podrán disfrutar de la «Geperudeta» otra vez.

La fundación también tiene otro objetivo: «Hortensia Herrero lleva mucho tiempo ejerciendo como mecenas del arte. Lo que más le gusta es la escultura», cuenta una fuente de su entorno. Y añade: «Tiene buen ojo. Poco a poco va ampliando sus conocimientos y ahora está empezando a fijarse en el arte internacional».

No hace mucho, el propio Juan Roig hizo una confesión personal: «Fui un estudiante regular, hasta que llegué a la facultad de Económicas y tuve la suerte de conocer a Hortensia. Era más aplicada que yo y eso me motivó a trabajar más si quería salir con ella». De aquella Universidad del 68 a la cima de la lista «Forbes» ha transcurrido toda una vida en común y marcada por el éxito.