Carmen Thyssen
Carmen Thyssen - efe

Cambio de guardia en la mansión de Carmen Cervera

Ha renovado su plantilla de escoltas por «falta de confianza». Ahora uno de ellos la demanda por supuesto acoso laboral

Actualizado:

La reconciliación con su hijo Borja ha sido la mejor noticia que ha tenido la baronesa Carmen Thyssen en los últimos siete años. Puede que la segunda buena nueva haya sido la venta de «Villa Favorita», la mansión de Lugano que tanto quiso su difunto Heini Thyssen y que hoy ya forma parte de su historia. Con las arcas llenas gracias a esta operación, y con sus asesores fiscales trabajando para defender sus intereses ante la Hacienda Pública, lo que Tita no se esperaba es la reacción de uno de sus antiguos escoltas de confianza, quien la ha demandado por «mobbing» (acoso laboral) junto a la empresa que le representa y al administrador de la residencia Thyssen en La Moraleja.

Todo sería casi perfecto en la vida de Tita de no ser porque ahora tiene que ver cómo su hombre de confianza quiere sentarla en el banquillo. Tras nueve años a su servicio, el exempleado asegura que ha sufrido acoso laboral y hasta ha presentado en el juzgado 37 de lo Social informes y pruebas médicas de las secuelas físicas que le ha causado ese trastorno. El abogado de la baronesa se muestra tranquilo y ha asegurado a ABC que no cree que la demanda sea admitida a trámite en tanto en cuanto considera que no se puede acusar de «mobbing» a quien no te ha empleado (hay una empresa de seguridad encargada de suministrar personal a la baronesa). La defensa del escolta, el abogado Víctor Valladares, rechaza este argumento y asegura que hay legislación para conseguir que Tita vaya a juicio.

En los últimos tiempos han salido varios escoltas de la residencia Thyssen. Por diferentes cuestiones (la más dramática fue el caso del trabajador que hace dos años se suicidó en la sala de cámaras de La Moraleja) los hombres de confianza han dejado de serlo y de ahí que haya habido muchos cambios en el personal de seguridad de la baronesa. Pero de momento sólo uno ha denunciado a Tita para su propia sorpresa ya que, como explica su abogado, «se ha llevado un gran disgusto porque después de tantos años le tenía cariño», explica. Aunque hay rumores que apuntan a que la reconciliación de la baronesa y su hijo Borja habría sido uno de los motivos de la desaparición de ciertos empleados que no habían ayudado a que las relaciones entre madre e hijo se dulcificaran, el mismo letrado de Thyssen es quien insiste en que eso no tiene nada que ver. Según el abogado, Tita perdió la confianza con esta persona «y eso es algo que no puede ocurrir con alguien que trabaja tan cerca y pasa tantas horas en la casa», añade.

Nueva vida en Andorra

Las investigaciones de Hacienda, que ahora quiere que Tita cotice como una española a pesar de tener residencia en Andorra desde 1992, no ensombrecen el panorama de los Thyssen. Se acabó el distanciamiento familiar, la guerra fría que les ha tenido separados y que ha impedido también que se avanzara en la negociación con el Gobierno español por el futuro de la colección Carmen Cervera. Con Borja a su lado ya nada impide que se reúnan para saber qué oferta reciben. «En principio el interés es seguir en España», afirmaba su abogado ante los rumores que apuntaban a que podría viajar a Andorra. «Se han hecho exposiciones temporales en Andorra y otros lugares pero eso no significa nada», aclaraba.

Lo cierto es que la compra de dos viviendas, una para ella y sus hijas y la otra para Borja y su familia, es prueba de que la baronesa quiere pasar más tiempo en el pequeño Principado donde vive uno de sus sobrinos y donde residió su único hermano hasta su muerte. «Incluso en sus años de casada con el barón ya querían comprar un terreno para edificar», explica su letrado. El hecho de que esas casas estén a solo 300 kilómetros de distancia de San Feliú de Guixols también es un argumento que pesa a la hora de invertir dado que Tita siempre ha dicho que es en la Costa Brava donde se siente realmente feliz.