Gigi Sarasola en una imagen de archivo
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Fernando «Gigi» Sarasola: «Será difícil quitarme el sambenito de novio de Penélope Cruz»

El exjinete triunfa como empresario y dice estar «cada día mejor y con más solera»

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Resulta tarea difícil que quien fuera jinete de la selección nacional durante quince años, dos veces olímpico y hoy convertido en un reputado empresario en los grandes negocios iberoamericanos, hable con los medios. Fernando Sarasola, «Gigi» para los amigos, y el primero novio de Penélope Cruz para los anales del periodismo, nos habla de su trabajo como asesor en infraestructuras y construcción en países emergentes, de sus aficiones, de su pasado y de su presente...

–Antes de nada, ¿le llamo Fernando, Sr. Sarasola... O «Gigi»?

Fernando, por favor.

–¿De dónde nació su apodo?

Desde niño, nadie me ha sabido decir por qué. Me imagino que porque era amoroso como el de la canción.

–¿El camino natural de un deportista es terminar siendo un exitoso hombre de negocios?

Mi prioridad desde pequeño fue ser un hombre de negocios y para ello estudié una carrera y varios másters. El deporte siempre fue secundario.

–Un periodista decía que «la crisis ha pasado factura incluso a los hijos de las grandes fortunas del país»

Yo no soy un heredero de una gran fortuna, soy un profesional que trabaja duro cada día. Ciertamente la crisis ha afectado a casi todo el mundo en este país, a los padres, a los hijos, a los ricos y a los pobres. Lo importante es aprender de nuestros errores y seguir

–Fue jinete de la selección nacional durante 15 años, dos veces olímpico...

Así es, en Atlanta 96 tuve el mejor resultado en conjunto que jamás haya tenido un jinete español de salto en unas olimpiadas. Ahora desafortunadamente ya no monto casi nada y voy al paso.

–Es verdad que se dedica a correr maratones, buceo, y hacer surf y el iroman?

Al dejar los caballos tuve que buscarme otros deportes. No podía vivir sin hacer deportes que me exigiesen metas y objetivos.

–¿Ya ha obtenido la nulidad matrimonial de Tita Astolfi?

Es un tema que no me quita el sueño. Son procesos largos.

–Es hijo de su padre... Si me dice que nunca estuvo en la «Bodeguilla», ¡no me lo creo!

Siento decepcionarle, pero nunca estuve en la «Bodeguilla»

–En el entierro de su padre, Felipe González dijo: «pagó demasiado precio sólo por ser mi amigo»

Estoy totalmente de acuerdo, fue mucho lo que se le atacó a él para hacer daño a Felipe.

–¿Sigue teniendo contacto con el expresidente?

A Felipe hace mucho que no le veo.

–¿Y con Carmen Romero?

Con Carmen tengo mucho más trato y estamos muy felices de que esté mejor de su enfermedad (cáncer de pecho).

–Una de política: ¿le da mejor sensación de piel Pedro Sánchez o Susana Díaz?

Ninguno de los dos me gusta. A mí me gusta Albert Rivera, de Ciudadanos.

–¿Cuándo se va a quitar el sambenito de ser el primer novio de Penélope Cruz?

(Risas) Creo que va a ser difícil.

–¿Mantienen algún tipo de amistad, o sólo la ve en el cine?

Sólo la veo en el cine. Es una persona maravillosa y digna de admirar por todo lo que ha conseguido.

–Dicen que sigue siendo el rey de la noche madrileña...

Antes era por placer y ahora por puro trabajo. Salvo algunas excepciones.

–Hace un par de años le decía a un compañero que «se le pasó el arroz», ¿el arroz de un día para otro, no está casi mejor?

Yo cada día me encuentro mejor y con más solera.

–Hablando de arroz, ¿recurre mucho a su amiga Samantha Vallejo-Nájera, cuando tiene un compromiso en casa?

Yo recurro a Samantha para casi todo, es una de mis mejores amigas.

–En casa, ¿es usted de arrimarse a los pucheros?

Soy un pésimo cocinero. Aunque me encanta comer bien. En este tema he de admitir que soy muy egoísta y prefiero que me lo den todo hecho.

–Sea sincero: ¿sabe cuidarse?

Todos los días me pongo cremas por el día y por la noche para dormir.

–Como ambos hicimos EGB, me siento con autoridad para preguntarle: ¿esperaba todos los sábados el nuevo monstruo mecánico que competiría con Mazinger Z?

(risas) ¡Claro que esperaba todos los sábados! Pero me gustaba más la novia de Mazinger que se llamaba Afrodita A y su grito de guerra que era: «¡Pechos fuera!».