Cayetana de Alba, en octubre de 2009
Cayetana de Alba, en octubre de 2009 - efe

¿Por qué los duques de Alba son «excelentísimos»?

Gerardo Correas, presidente de la Escuela Internacional de Protocolo y director del Área de Protocolo de la Universidad Europea, responde algunas preguntas sobre los tratamientos de la nobleza

Actualizado:

La cosa de los tratamientos, ya sean verbales o por escrito, a determinadas personas parecería en principio algo anacrónico para estos tiempos, pero sin embargo tienen su historia, con ordenanzas reales incluidas, convirtiéndose en costumbre que se ha mantenido a lo largo de varios siglos con la lógica adaptación a los momentos actuales.

Ya en el siglo de oro vemos que los tres Felipes (II, III y IV), regularon con sendas órdenes los tratamientos dados los inconvenientes que generaba lo que describió el propio Felipe II como «mucha desorden, exceso y desigualdad». Todas estas órdenes de aquellos tiempos, los curiosos las pueden encontrar en la «novísima recopilación».

¿De dónde vienen los tratamientos?

La nobleza y por tanto sus tratamientos nacen por el interés de la persona reinante de crearse una corte a su alrededor de poderosos otorgándoles una serie de prebendas que se refrendaban con su correspondiente título, saliendo a la luz la aristocracia con momentos muy álgidos y deslumbrantes a lo largo de la historia.

¿Porqué los tratamientos?

No son otra cosa que una señal de respeto a la persona ya sea por razón del cargo que ostenta o bien por razones de mérito al haber realizado alguna o varias acciones consideradas de beneficio para la sociedad. Los tratamientos por el cargo (políticos, rectores, etc.) excepto en algunos casos, suelen ser limitados al tiempo que dura la persona en el cargo, mientras que los de mérito conllevan algún título y suelen ser vitalicios mientras perdura la persona que ostenta ese mérito o ese título.

Los tratamientos a la nobleza van emparejados con el correspondiente título que han obtenido bien directamente por sus méritos o bien a través de la correspondiente sucesión de sus antecesores.

¿Quién otorga los títulos?

Un título nobiliario es un privilegio legal concedido a una persona por el monarca reinante.

¿Qué tratamientos hay y cómo se utilizan?

El primer tratamiento que todas las personas tenemos es el de Señor Don o Señora Doña, a los que hay que sumar otros a determinadas personas en función como decimos de su cargo o de su mérito o título. Hay tratamientos reales, eclesiásticos, militares, civiles, Universitarios y nobiliarios, que distinguen los rangos de cada colectivo.

Centrándonos en los tratamientos que corresponden a los distintos títulos nobiliarios más comunes, disponemos de una jerarquía que designa los rangos, y por tanto los tratamientos, dentro de la nobleza y que es la siguiente: Rey/Reina, Príncipe/Princesa, Infante/Infanta, duque/duquesa, marqués/marquesa, conde/condesa, vizconde/vizcondesa, barón/baronesa, señor/señora.

Los tratamientos serán los siguientes:

Rey/Reina: Majestad

Príncipe/Princesa/Infante/Infanta: Alteza Real

Duque/Duquesa: Excelentísimo Señor/Señora

Marqués/marquesa: Ilustrísimo Señor/Señora

Conde/Condesa: Ilustrísimo Señor/Señora

Vizconde/vizcondesa: Ilustrísimo Señor/Señora

Barón/Baronesa: Ilustrísimo Señor/Señora

Se aplicará el tratamiento de «Excelentísimo señor» a todos aquellos títulos que lleven asignada la dignidad de Grandeza de España.