Alberto de Mónaco y Charlène - efe

Charlène de Mónaco da a luz a mellizos y garantiza la sucesión

Jacques Honoré Rainier es el nuevo heredero del Principado, desplazando a la Princesa Carolina

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En Mónaco ni los alumbramientos reales quedan exentos de la opacidad que suele imperar en el diminuto Principado. Charlène de Mónaco (36 años), Consorte de Alberto II (56), dio a luz en la tarde de ayer a mellizos con solo dos minutos de diferencia y en medio de una gran confusión informativa: primero llegó la niña, que se llama Gabriella Thérèse Mari (17:04), y luego el niño, Jacques Honoré Rainier (17:06). Los bebés, que han nacido tres años y medio después de la boda del Monarca y la exnadadora sudafricana, son los primeros mellizos Grimaldi en ocho siglos.

Charlène de Mónaco ingresó a primera hora de la mañana en el Hospital Princesa Gracia de Montecarlo desatando el esperado frenesí mediático. Sin embargo, la jefa del servicio de prensa del Palacio Principesco, Laetitia Pierrat, no estaba disponible para atender las llamadas telefónicos de los medios porque, curiosamente, había cesado en sus funciones solo 24 horas antes del parto. El comunicado oficial se hizo esperar y el silencio desencadenó todo tipo de especulaciones. El diario monegasco «Monaco Matin», que dio la primicia del ingreso de la Princesa Charlène en el hospital, fue también el responsable de confirmar a las 19:15 la noticia del nacimiento.

Quince minutos después, cuando la buena nueva ya daba la vuelta al mundo, el Palacio Principesco emitió el comunicado anunciado el alumbramiento de los mellizos, que, según el tratado de Péronne (1641), ostentarán el título de Marqués de Baux (en la Provenza) y Condesa de Carladès (en Auvernia), respectivamente. Siguiendo la tradición de la Ley Sálica que prevalece en Mónaco, Jacques Honoré Rainier Grimaldi es el nuevo Heredero y su hermana, dos minutos mayor que él, es la segunda en la línea de sucesión al Trono.

Parto adelantado

La madre ingresó a primera hora de la mañana en la maternidad del Hospital Princesa Gracia, dos semanas antes de la fecha inicialmente programada. Alberto II ya había reconocido que el parto se podía adelantar. «Como a menudo ocurre en un embarazo de mellizos, es probable que tenga lugar diez días antes. Puede ser en cualquier momento. No puedo dar una fecha específica. La naturaleza decidirá», dijo en una entrevista a «Point de Vue» con motivo del Día Nacional de Mónaco. En otra entrevista el Monarca también aclaró que la llamada «ley agnaticia», una derivante de la Ley Sálica que sitúa a las mujeres en la sucesión al trono detrás de sus hermanos varones aunque éstos sean de menor edad, sigue rigiendo en el Principado.

Cuando Alberto II, primogénito de los Príncipes Rainiero III y Gracia, vino al mundo hace 56 años sonaron 21 cañonazos. Pero al llegar al mundo Gabriella Thérèse Mari y Jacques Honoré Rainier se han disparado 42 desde el castillo de Fort Antoine y han repicado todas las campanas del Principado a la vez que se han oído las sirenas de los barcos atracados en el puerto de La Roca. El Príncipe llegó al hospital una hora antes de la cesárea para acompañar a su esposa durante el parto, mientras que la hermana menor del Monarca, la Princesa Estefanía, se presentó a las 19:20.

Si Alberto y Charlène no hubieran sido padres, Carolina de Hannover, hermana mayor del Monarca, habría continuado siendo la heredera presunta (su primogénito, Andrea Casiraghi, ya tiene un hijo de su matrimonio con la diseñadora colombiana Tatiana Santo Domingo y está esperando el segundo). La llegada de los mellizos cambia el orden de sucesión: la Princesa Carolina deja de ser la Heredera y la línea vuelve a un varón con el apellido Grimaldi.

Para Mónaco este nacimiento afianza su consistencia. «La continuidad dinástica es obviamente muy importante para el Principado y para los monegascos», admitió el Príncipe días antes del parto. «Esta continuidad es un componente esencial para la estabilidad del régimen institucional. Pero esta estabilidad y nuestra especificidad política son un activo real en un mundo cambiante, frecuentemente sacudido por los conflictos y las crisis económicas»