La Duquesa de Alba y Alfonso Diez, en una imagen el pasado mes de octubre
La Duquesa de Alba y Alfonso Diez, en una imagen el pasado mes de octubre - ABC
Muere Cayetana Fitzjames Stuart

¿Qué ocurrirá ahora con Alfonso Diez?

La Duquesa de Alba y su marido firmaron un acuerdo de voluntades por el que Diez renunciaba a todos sus derechos si Doña Cayetana fallecía

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Una de las últimas y más grandes polémicas a las que tuvo que hacer frente la Duquesa de Alba en los últimos años fue, sin duda alguna, su sorprendente boda con Alfonso Diez. Desde que la relación entre ambos se hiciera oficial, no pocas personas señalaron al entonces funcionario como una persona «interesada» y cuyas intenciones para con Doña Cayetana no eran del todo honestas.

Para zanjar las críticas y acabar con la desconfianza que también manifestaron los hijos de la Duquesa ante el inminente matrimonio, la pareja no dudó en firmar un acuerdo de voluntades que, no en vano, podía modificarse si Doña Cayetana así lo decidía.

El pacto incluía la renuncia de Alfonso Diez ante notario a todos los derechos que le corresponderían como Duque Alba: «Alfonso renuncia a cualquier tipo de pensión que le pudiera corresponder fruto de su matrimonio, así como al usufructo que pudiera corresponderle como cónyuge supérstite -tras el fallecimiento de Doña Cayetana-».

La herencia de la Duquesa era, sin duda alguna, otro de los asuntos que más preocupó a sus hijos ante la llegada del que fue su último amor. Fue por ello por lo que Alfonso Diez no dudó un momento en renunciar a la pensión, títulos, usufructo y todo tipo de honores cuando se produjera el triste fallecimiento. Así lo contó entonces Beatriz Cortázar para ABC: «Han luchado contra viento y marea, han tenido que callar bocas, poner demandas, contestar comunicados y hasta repartir la herencia propia en vida para que sus hijos no pusieran impedimentos a este enlace».

Así se repartió la herencia

Cayetana Fitz-James Stuart procedió en julio de 2011 al reparto anticipado de su herencia entre sus seis hijos, Carlos, Jacobo, Alfonso, Fernando, Cayetano y Eugenia. Dicho reparto se llevó a cabo por medio de una donación escriturada ante un notario de Madrid, donación a través de la cual los hijos pasaron a ser titulares registrales de sus bienes.

La donación, tal como se requiere jurídicamente para que produzca efectos, fue aceptada por todos los hijos de la Duquesa, los cuales estuvieron plenamente conformes con la decisión tomada por su madre y agradecidos de ésta. Con su decisión, Doña Cayetana cerró bocas y demostró la buena relación que mantenía con todos sus hijos.

«He dado a mis hijos todo mi legado»

Entre su larga lista de bienes cabe destacar la presencia de la casa de Dueñas, que será para su nieto Fernando Fitz James Stuart, primogénito de Carlos. Este, el hijo mayor de Doña Cayetana asumirá la jefatura de la Casa de Alba, además de convertirse en dueño de una gran finca en Córdoba y varias casas para alquilar.

Alfonso Martínez de Irujo, por su parte, recibirá la Finca del Castillo de El Tejado y varias fincas rústicas, mientras que su hermano menor, Jacobo Fitz James-Stuart se hará cargo de otras fincas. La Duquesa nombró heredero de la Mansión de las Cañas en Marbella, además de otras fincas, a su cuarto hijo, Fernando y a Cayetano el Palacio Arbaizenea, el Cortijo Las Arroyuelas, además de otras fincas. La única hija de la protagonista que heredó en su día su nombre se convertirá en dueña de la mansión de Ibiza además del Cortijó La Pizana en Sevilla.

Si, tras el reparto, cabía alguna duda de que Alfonso no se quedaría con el dinero y posesiones de Doña Cayetana, la propia Duquesa no dudó en acudir a los medios de comunicación para zanjar las críticas al respecto: «He dado a mis hijos todo mi legado, los tres tercios, y yo dispongo del usufructo hasta que fallezca». «Está dispuesto para que no se pueda sacar nada de mis palacios, puesto que no quiero que pierdan el interés cultural que después de tantos años se ha conseguido reunir».