Ángela Montero y David Muñoz llevan casi media vida juntos
Ángela Montero y David Muñoz llevan casi media vida juntos - twitter

David Muñoz y Ángela Montero, la crisis sentimental llega a Diverxo

El chef con tres estrellas Michelin y su musa y jefa de sala han pasado todo el verano cada uno por su lado. Sus allegados hablan de separación

Actualizado:

Fuentes tan cercanas como para quemarse cual lechazo en un horno de Pereruela aseguran que David Muñoz (34 años) y Ángela Montero, han cesado temporalmente la convivencia. Sí. Se trata del chef estrella que viste de blanco y calza cresta mohicana y su señora. Del último gran revolucionario de la gastronomía, creador de DiverXo (con tres estrellas Michelin) y de su pareja, a la par que socia gerente y jefa de sala de una de las mesas más importantes del mundo. Se firme o no, el hecho es que el verano ha sido desigual para ambos y han pasado de estar más unidos que «Gemeliers» a ponerse un océano de por medio. El cocinero ha pasado sus vacaciones en un «stage» en Chicago, primero en el restaurante Next y luego en el Alinea, regentados por el también merecedor de «tres estrellas» Grant Achatz -el mejor chef norteamericano y uno de los alumnos más aventajados de Ferrán Adriá-. Después, Muñoz viajó a Perú junto a Jesús Calleja para descender por una de las cascadas más altas del mundo, «cebichear a tope» y engullir brochetas de gusanos gigantes -él lo dice, nosotras no-. Pero, ¿dónde estaba Ángela este verano? En silencio y sin él. Al menos eso explica su entorno, triste por el distanciamiento de la pareja y preocupados ante un verano en el que ella ha hablado en Twitter de casi nada hasta llegar a enmudecer cibernéticamente, el 31 de agosto. Los amigos bisbisean que los roces entre ellos eran constantes y el carácter de «la jefa» se estaba tornando imposible.

Suenan tambores de granaderos para un matrimonio que llevaba más de media vida como pegado con cianocrilato. Se conocieron cuando Ángela tenía 18 años. Les presentó una amiga común que, para más señas, era la exnovia de David. Aunque en su primera cita él cogió el resguardo de un banco para escribir una receta de lenguado, hubo maridaje. En su luna de miel, reincidió en sus prioridades dejándola tiradapara hacer un «stage». Pero todo ello reafirmó su fe en el creativo de los fogones. Después de un periodo en Londres en el que él se nutría de ideas para crear su negocio y ella trabajaba como bailarina, decidió pelear por los sueños del niño que pedía a sus padres como regalo ir a Viridiana: colgó las mallas. Nunca se arrepintió. Con el dinero ahorrado volvieron a Madrid para abrir el restaurante DiverXo. El desembolso les dejó tan tiesos que tuvieron que vivir en el local por no poder permitirse un alquiler. Cuando se iba el último empleado, el negocio se convertía en su hogar hasta el punto de que los cocineros madrugadores les sorprendían en pijama.

En ese sentido no han cambiado mucho las cosas. El pasado mes de febrero, David aseguraba que lo de Diverxo era algo inédito: «Tenemos más trabajadores que clientes». Aunque no se puede hablar de una separación, la pareja querría llevar la ruptura en estricto secreto por las repercusiones económicas que pudiera ocasionar. Aunque según el Registro de la Propiedad no poseen ningún inmueble, sí tienen una sociedad a nombre de los dos con la que facturan las ganancias de los restaurantes. DUKES ROAD S.L. facturó en 2012 un total de 1.450.783 euros, pero cerró el ejercicio con 80.227 euros de pérdidas. Habiendo en la actualidad 52.711 euros y unos activos de más de 720.000 euros.

El principio del fin

Cuando se embararon en DiverXo, Ángela se convirtió en la musa de David. El camino hacia el triestrellato Michelin estaba en marcha. En 2010 el cocinero recibía la primera estrella Michelin. Dos años después, llegaba la segunda y abrían StreetXO en la novena planta de El Corte Inglés de Callao; una propuesta low cost. Hasta que llegó la tercera el pasado año. David -Dabiz en twitter- siguió con su frenético ritmo creativo mientras Ángela era feliz con su labor de cicerone entre los comensales. Juntos implantaron un estilo personal y arriesgado en el que ella se convirtió en la contadora de historias de cada plato. De ser ciertos los rumores, ¿cómo repercutirá sobre el traslado del negocio al Hotel NH Eurobuilding? Tienen el ejemplo de Sergi Arola y su jefa de sala, Sara Fort, que siguen trabajando juntos después de poner fin a su matrimonio en 2012.

La separación podría obedecer a la necesidad de que corra el aire entre ellos a través del incuestionable «método Sabina» de pasar separados «19 días y 500 noches». Habrá que esperar para saber qué se «cocina» en la diverXidad de este tándem y confiar en que puedan volver a entonar juntos la palabra fetiche «austrohúngaro» que tan buena suerte dio a Berlanga. Madrid no sabe guardar secretos; pronto saldremos de dudas.