Los diseñadores italianos con Anna Wintour y la actriz Scarlett Johansson
Los diseñadores italianos con Anna Wintour y la actriz Scarlett Johansson - abc

Dolce & Gabbana amenaza a Anna Wintour para evitar la publicación de un artículo

Condenados pro evasión de impuestos, los italianos podrían retirar la publicidad de su firma

javier ansorena
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Ser el gran árbitro del mundo de la moda tiene a veces sus inconvenientes. Anna Wintour (64 años), la editora de la edición americana de la revista «Vogue», ha tenido que lidiar con el enfado tremendo de dos iconos del estilo, los diseñadores italianos Domenico Dolce (55) y Stefano Gabbana (51).

Los creadores de Dolce & Gabbana se enteraron de que la revista «Vanity Fair» está preparando un amplio reportaje sobre sus problemas con la Justicia italiana, que amenaza con enviarlos a la cárcel por evasión de impuestos. Al igual que «Vogue», «Vanity Fair» forma parte del imperio mediático Condé Nast, del que Wintour es directora artística. Es decir, es la autoridad sobre cualquier asunto relacionado con el estilo que afecte a las publicaciones del grupo.

Los modistas intentaron una táctica agresiva, pero habitual, contra «Vanity Fair» y Condé Nast: si la revista no cancelaba el reportaje, ellos retirarían su publicidad en todas la revistas, asegura «The New York Post». Su mejor opción era presionar a Wintour, a la que también acudieron con esta exigencia.

El órdago de Dolce & Gabbana no es una minucia: se estima que cada año aporta entre diez y veinte millones de dólares a las revistas de Condé Nasta a través de anuncios y campañas de belleza.

La voz más respetada del circo de la moda demostró tener una cintura a la altura de Andrés Iniesta: se negó a forzar la retirada del artículo, pero, a mediados del mes pasado, voló a Capri para la presentación de la colección de otoño de Dolce & Gabbana. Fue acompañada de su columnista de cabecera, el excéntrico Hamish Bowles, que no ahorró halagos y celebraciones en su crónica de la velada. «Emocionantemente bello», «impresionante», «extraordinario» son algunos de los adjetivos con los que Bowles describió el pase de modelos, que tuvo lugar en un exclusivo club de playa de la escarpada costa italiana.

Según las fuentes de «The New York Post», Wintour habló cara a cara con los diseñadores «para tranquilizarlos sin hipotecar la integridad periodística de Condé Nast» y, al mismo tiempo, «salvar la publicidad». Al parecer, la marca ha seguido comprando publicidad en las principales revistas del grupo, como «Vogue», «GQ» o «Condé Nast Traveler», pero no lo ha hecho en «Vanity Fair».