La estación «fantasma» de Adlwich vuelve a la vida de la mano del promotor inmobiliario Ajit Chambers y del alcalde, Boris Johnson
La estación «fantasma» de Adlwich vuelve a la vida de la mano del promotor inmobiliario Ajit Chambers y del alcalde, Boris Johnson - abc

Las estaciones «fantasma» de Londres vuelven a la vida

Un proyecto inmobiliario quiere rescatar del olvido 26 estaciones de metro abandonadas y promover espacios comerciales y de ocio subterráneos

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En los primeros meses de la Segunda Guerra Mundial, Winston Churchill decidió que necesitaba una ubicación alternativa para instalar su oficina. Sus despachos en las Salas del Gabinete de Guerra, en el corazón de Whitehall, eran un blanco demasiado obvio para los bombardeos alemanes. Y sus asesores se fijaron en la vieja estación de Down Street, que sirvió como una de las paradas de la línea Picadilly en el metro de Londres desde su inauguración en 1907 hasta su cierre en 1932, debido a la expansión de la estación de Green Park. Su profundidad representaba un valioso refugio contra las bombas.

Down Street se convirtió en el escenario subterráneo de las reuniones del Comité de Emergencia de Ferrocarriles, encargado de coordinar las vitales infraestructuras ferroviarias de todo el país durante la guerra. Por su ubicación central en el corazón turístico de la capital británica, la vieja estación de Down Street podría convertirse en una de las estrellas del proyecto de rescatar del olvido 26 «estaciones fantasma» y transformarlas en espacios de ocio. La idea concita el apoyo de 66 diputados y tiene ya la venia del alcalde de Londres, Boris Johnson, y del ministro de Industria, Vince Cable.

Ha sido la obsesión durante cinco años de su promotor, Ajit Chambers, un exbanquero de Barclays que en 2009 dio con un mapa antiguo de la red de metro londinense. En Down Street, Chambers vislumbra una réplica de las oficinas de guerra de Churchill, con un restaurante y tiendas en superficie. En total, el equipo de Chambers ha identificado 34 ubicaciones entre los 750 espacios inutilizados que tiene la autoridad de transportes de Londres. Fue él quien hizo ver a sus responsables que sus vagones circulaban al lado de una «cartera durmiente de activos» inmobiliarios. Y se ha propuesto ayudarles a sacarle su valor.

Su primera fase afectaría a trece estaciones abandonadas, entre ellas las de Down Street o York Road. Esta última se encuentra en la zona de King’s Cross, un área asociada en el pasado a las drogas y la prostitución que ha sido tomada por las grúas para construir 50 nuevos edificios, veinte calles y diez parques y plazas, con el objetivo de servir de barrio a 30.000 personas en 2016. La zona albergará la nueva sede de Google en Londres. Y Chambers quiere convertir la estación de York Road en uno de los puntos de encuentro de la zona con galerías de arte y discotecas.

Según sus planes, cada estación rescatada tendrá tres partes: la subterránea, la zona comercial y la superficie. En Bayswater, ha propuesto construir jardines y un parque infantil en los Leinster Gardens. Otra de las estrellas, según confían los promotores, sería la estación de Adlwich, conocida por servir de localización a películas como «Skyfall» o «V for Vendetta». Durante los bombardeos nazis, sirvió de refugio a los mármoles de Elgin, uno de los conjuntos escultóricos de la Acrópolis más valiosos.

Chambers ha tenido que vender su casa en Clapham, que ejerce además de oficina central del proyecto, para financiar esta primera fase de estudio y planificación. Pero su sueño ha atraído ya a importantes grupos de inversores, que deberían permitirle cumplir su promesa de que el proyecto sea financiado solo con fondos privados. En París también sueñan con construir galerías, museos y restaurantes en sus 16 estaciones abandonadas. En París, bajo los adoquines estaba la playa… o, como en Londres, las estaciones «fantasma».