Alberto Isla Pantoja, el bebé más cotizado de la prensa rosa
LA cesta del bebé preparada - twitter

Alberto Isla Pantoja, el bebé más cotizado de la prensa rosa

El nieto de la tonadillera nació ayer a las seis de la mañana por cesárea. La exclusiva de la «Pantoja abuela» costaría 300.000 euros a las revistas

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Ya está aquí. Alberto Isla Pantoja llegó al mundo en la madugada del pasado viernes en el hospital Parque San Antonio de Málaga. Poniéndonos flamencos diríamos que llegó cuando el rocío impregnaba las flores, cuando Alberto Isla -padre- llegó hasta el centro donde iban a practicar una cesárea a Isabel Pantoja -hija-. Porque en Cantora se está creando una saga de clones, que los DNI se van a confundir: dos Francisco Rivera -tres con el torero-, dos Isabel Pantoja y dos Alberto Isla. Siete horas después del alumbramiento, sobre las doce de la mañana de ayer, Chabelita hablaba por teléfono con todo el que la llamaba. «Esta mañana estaba súper contenta, se encuentra muy bien», contaba a ABC uno de los amigos de la familia. Quizá esa felicidad venga motivada por tener a su hijo en brazos, niño que, por cierto, su hermano le propuso abortar, según declaró en un programa de televisión.

Puede que imaginar las ofertas que le van a hacer por ver a Alberto Jr. también arranque una risa nerviosa a Niña Isabel. Según ha podido saber este diario, diversos organizadores de eventos coinciden en que tener a Chabelita en un photocall amadrinando una marca costaría un mínimo de 36.000 euros. «Como mínimo», remarcan. Por la tónica de cómo han llevado la gestación, no parece que la tonadillera vaya a permitir a su hija aparecer ante los micrófonos. Más fácil sería posar en la revista «¡Hola!». El hecho de que durante el embarazo no se haya podido ver ningún posado de Isabel y su hija hace más jugosa la exclusiva. Las personas consultadas por este diario coinciden en que «las revistas podrían pagar un mínimo de 300.000 euros ya que agotarían sus ejemplares en los quioscos».

De ese dinero tendrían que dar algo a Alberto Isla, rociero y de Triana. Ese hombre, ese padre por segunda vez. Horas antes del alumbramiento decía por Twitter a su amada: «Ola guapa k ase te quiero». Declaración de amor profunda, delicada. Si el amoroso padre percibiera dinero de la exclusiva podría pagar a su madre los 300 euros que, según ha comentado «Sálvame», les habría costado el taxi para llegar al hospital. Porque desde que Niña Isabel cumpliera los 18 años, Pantoja no ha dejado que Isla durmiera con su hija, por lo menos no en su presencia. Por eso el aspirante a torero estaba con su madre y su hermano en Sanlúcar de Barrameda cuando empezaron las contracciones.

Cubrir gastos

El nuevo «pequeño del alma» de Isabel llega con las ofertas bajo el brazo en tiempos en los que la familia Pantoja necesita dinero. Kiko tiene que mantener a su hijo, además de pagar los gastos de su casa, por lo que no puede atender todo lo bien que quisiera a su madre y hermana. Isabel hace tiempo que no ofrece ningún recital. Si bien es cierto que el próximo 11 de abril cantará en Granada, también lo es que deberá pagar 1.800.000 euros a Hacienda. Dinero que un solo concierto no puede cubrir.

Pero seguro que ahora no piensan más que en saborear los primeros momentos de la maternidad. Es probable que decidir quién pasaría la primera noche con Niña Isabel generase alguna tensión. Las suites del hospital cuentan con un salón independiende donde recibir a las visitas. Si han contratado una de esas habitaciones, Alberto podría dormir en el saloncito mientras su suegra haría lo propio en la habitación, junto a su hija. Cinco mil euros le habría costado a Pantoja la comodidad de una suite con vistas al mar.

Mientras se solucionan los problemas financieros, son varias las citas donde se espera ver al nuevo nieto de Pantoja. La Semana Santa está a la vuelta de la esquina y seguro que Niña Isabel se pasea con su hijo y su novio para visitar tronos, como buenos trianeros. Otro momento que Isla esperará con desvelo será el 9 de junio. El joven podrá llevar a Chabelita al Rocío, a la grupa de una yegua y decir aquello de «iba yo de peregrino y me cogiste de la mano...».