Christian de Hannover y Alessandra de Osma son una de las parejas de moda en la alta sociedad española
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La oscura historia del tío de Alessandra de Osma

Ella es la novia de Christian de Hannover, segundo hijo del Príncipe Ernesto

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arece una novela de Bryce Echenique. Conocemos a Alessandra de Osma, novia de Christian de Hannover (28 años), segundo hijo del Príncipe Ernesto. Afincados recientemente en Madrid, forman una hermosa pareja. El abolengo güelfo y la élite peruana, donde el oro. Lo rubio y lo moreno. Alessandra, modelo limeña («boquita de caramelo, cutis de seda», lo limeño remite automáticamente a María Dolores Pradera), procede de una familia linajuda de Perú. Es hija de la modelo Elizabeth Foy Vásquez y Felipe de Osma Berckemeyer, dueño de la empresa de seguridad Hermes. Pero en los árboles genealógicos suele haber una rama que sale torcida.

En la prensa peruana queda rastro de una historia familiar que ensombrece el relumbrón plutocrático de los Osma. El tío de Alessandra, Miguel de Osma Berckemeyer, se vio implicado en un caso de asesinato sucedido en Lima en los años noventa. Los hechos ocurrieron en la urbanización La Encantada, donde el tío de Alessandra vivía con su mujer de entonces, Claudia Sobero. Allí fue encontrado el cadáver de su vecino, Juan Succar Hampton, «tablista» (surfero) con el que el Osma mantenía relación de amistad. El cuerpo apareció cerca del estadio de La Herradura. Presentaba un balazo. Pronto se sospechó de Miguel de Osma por la coincidencia de su camioneta con el vehículo que había abandonado el cadáver. Así lo señaló un testigo principal del caso, un guardia vigilante (guachimán, en Perú) en el estadio de «Los Muertos» de Chorrillos.

El crimen se convirtió pronto en un asunto delicado en Perú. El semanario peruano «Caretas» denunció la posiblidad de un trato de favor judicial. Esta publicación deslizó irregularidades procesales: la protección que tuvo Miguel de Osma Berckemeyer durante la investigación, la posible adulteración de las pruebas y las amenazas sufridas por los testigos. Indica, además, que anteriormente pudo haber recibido algún trato de favor en asuntos presuntamente ilícitos relacionados con el tráfico de objetos precolombinos. Pese a las dudas del proceso, «Caretas» señala que Miguel de Osma fue condenado a doce años de prisión. Hay testimonio de que en la cárcel extendió su posición de dominio. Se le describió como «taita» del pabellón carcelario, es decir, jefe, con preeminencia sobre el resto de presos. Las sospechas de impunidad y de privilegios se mantuvieron y fueron piedra de escándalo en la sociedad peruana.

El perfil de «Miguelón»

Miguel de Osma, conocido como «Miguelón», presenta a un perfil peculiar. Aficionado a las armas y a la caza, es un entusiasta del culturismo. Además, los informes psicológicos revelaron un carácter propenso a la agresividad. Su exmujer indicó en una entrevista que «Miguel está acostumbrado a manipular armas» y lo definió como poco sociable.

La pericia psicológica en el proceso judicial, por su parte, señaló que se trata de una persona de «escasa sensibilidad y ausencia de matices en su relación consigo mismo y con los demás», varios testigos refirieron actitudes chulescas y un comportamiento conflictivo. Vecinos de la urbanización donde vivía señalaron, y así lo recoge la prensa local, que a los vigilantes que no le saludaban se les acercaba y preguntaba: «¿Tú no me tienes miedo? ¿Por qué no me saludas?». Entonces, sacaba un arma y les obligaba a saludar.

Una personalidad agresiva, un pasado oscuro y un fiero aspecto de maciste antiguo que poco tiene que ver con el delicado encanto de su sobrina, denominada, no precisamente de un modo original, «Princesa de los Andes». Baldón en el blasón familiar, parte de una reputación que se había quedado en ultramar, Miguel de Osma Berckemeyer es ese tipo de parientes que cuesta invitar a las