Michael Smith: «Estar con los Príncipes de Asturias fue súper especial»
la cocina de la embajada

Michael Smith: «Estar con los Príncipes de Asturias fue súper especial»

El consorte de James Costos, embajador de Estados Unidos, recibe en exclusiva a ABC para celebrar el primer día de Acción de Gracias de la pareja en Madrid

marina pina
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El noviembre de Madrid dista mucho del noviembre angelino. El frío afilado de la sierra de Guadarrama contrasta con la tibieza del sol californiano. Es el primer invierno que James Costos (49 años) y Michael Smith (49), pasan en la capital. El consorte del embajador de Estados Unidos recibió a ABC en la residencia oficial, la vivienda donde se instalaron el pasado mes de septiembre, situada en el mismo recinto que la embajada, entre la calle Serrano y el Paseo de la Castellana. Por primera vez, el prestigioso decorador abre las puertas de su hogar madrileño a un medio de comunicación. El motivo es la celebración del Día de Acción de Gracias.

El pasado lunes celebraron la fiesta más importante de Estados Unidos con una comida junto a los profesores estadounidenses que imparten clases en Madrid gracias a la beca Fullbright. Además, Smith quiso compartir con este diario su felicidad por estar en nuestro país. «Me encanta Madrid. Lo adoro. Nos hemos decidido por una celebración muy clásica. Típica americana», dice en un inglés delicado. El consorte del embajador es un hombre cordial y sencillo. Se desliza por la embajada a pasos seguros, atento a cada detalle. Dicen que ha cambiado bastante la decoración. «Muchos muebles pertenecen a la embajada pero la mayoría los ha traído él», explica un colaborador. Smith viste un jersey de color naranja vivísimo y en todo momento, transmite vitalidad.

«Toda la gente que hemos conocido, incluso en el Gobierno, son encantadores»Los salones están repletos de fotografías de Smith en actitud relajada. En las imágenes, el consorte luce melena en lugar del pelo corto de ahora. También hay libros (Renoir, Carmen Thyssen-Bornemisza Collection, Rodin, African Art y el último, sobre la Casa Blanca). Encima del piano de cola, fotografías de Barack Obama, el presidente de los EE.UU. y amigo personal de Costos y Smith. El decorador se ha encargado personalmente de preparar los salones para la fiesta, la casa está llena de flores. Jarrones con helechos, orquídeas y, en los centros de mesa, rosas rojas. Todo está listo para cuando, a las tres de la tarde, baje el embajador.

Inspiración española

Smith y Costos llevan mucho tiempo juntos y aprovechan cualquier ocasión para compartir su entusiasmo por residir en Madrid. «Los españoles son muy abiertos de mente. Toda la gente que hemos conocido, incluso en el Gobierno, son encantadores y está siendo genial estar aquí», comenta jovial a ABC. El embajador cree en el futuro de España. No en vano, el pasado miércoles publicó una Tercera en este mismo diario en la que glosaba su optimismo: «España se encuentra ahora entre los países más competitivos de Europa. Las exportaciones se han incrementado igual que la inversión directa. Las reformas están funcionando». Recordaba el embajador en su artículo a fray Junípero, el fundador de las principales ciudades de California, cuyo 300 aniversario celebraron junto a los Príncipes de Asturias. La pareja les agasajó con una fiesta en su casa en Beverly Hills. Hecho que recuerda Smith sin ocultar su sonrisa.

—¿Cómo fue el viaje?

—Genial. Fue estupendo volver a casa. Recibirles fue muy especial y ellos fueron adorables. Todo el mundo en EE.UU. estaba muy excitado por verles y poder hablar con el Príncipe Felipe. Cuando eres un niño, en California te enseñan mucho del padre Serra. Y poder estar con ellos hablando en la tumba de fray Junípero fue súper especial.

Antes de la diplomacia, Costos era vicepresidente de HBO, una de las cadenas de mayor éxito en EE.UU. y su consorte, el decorador de cabecera de las élites. Entre los dos donaron más de 120.000 euros para la reelección de Obama. Son adinerados y exitosos. Su patrimonio es fruto de años de esfuerzo y trabajo.

—¿Cómo fue el recibimiento cuando llegaron a España?

—¡Vamos, todo el mundo es muy agradable! (Smith, zalamero, halaga la sonrisa de la periodista antes de proseguir). La gente es encantadora en España. No puedo imaginar ningún otro lugar que sean más acogedores y entusiastas. Es difícil pero veo un principio de esperanza y de buenos tiempos para España.

Michael S. Smith Inc, la empresa del consorte del embajador, se ha encargado de la decoración de las casas de algunas de las personalidades más relevantes como Rupert Murdoch, Steven Spielberg o Tom Cruise. En Madrid, dicen, frecuenta a otros decoradores como Pascua Ortega y Tomás Alía.

—¿Está trabajando en España?

—Sí, tengo algunos proyectos. Ya había trabajado antes aquí y es maravilloso crear cosas conocer personas, artistas… España es muy inspirador. Y la excitación por hacer cosas, aquí es súper fuerte ¿sabe? Me refiero, arquitectura, jardines… todo es muy inspirador.

—¿También está decorando la embajada?

-Sí, las cortinas, las sillas... estamos intentando hacer la casa más acogedora para nosotros. Espero que a la gente le guste.

—¿Ha traído sus muebles a España?

—Sí, la mayoría. Luego hemos comprado muchos en Madrid como alfombras de la Real Fábrica de Tapices. Tienen muchos artistas importantes que hacen cosas geniales. Me gustaría adquirir obras de artistas españoles jóvenes.

La decoración de la vivienda es un híbrido entre los palacios señoriales del barrio Salamanca —techos altos y suelos de madera— y las viviendas de Beverly Hills, por sus sillas con toques dorados y sofás tapizados de raso y arabesco, en contraste con almohadones con estampado atigrado.

—¿Qué hacían en Acción de Gracias?

–Recuerdo a mi abuela preparando una gran cena. Venía nuestra familia, nuestros amigos más cercanos. También amigos que estaban lejos de sus casas; o que su familia estaba fuera… Mi abuela invitaba a todo el mundo que ella conocía y hacíamos una cena gigante. Para mi familia es una tradición muy importante. Lo más interesante es que es una ocasión para ver a la familia, un momento para estar con ellos.

—¿Y qué siente celebrando Acción de Gracias en Madrid?

—Bueno, por un lado estoy triste porque no puedo ver a mucha de mi familia y mis perros (risas). Por otro lado, nos gusta mucho Madrid. Estamos enamorados de España y hemos hecho muy buenos amigos. Una de las cosas que más me gustan de Acción de Gracias es ver a mi familia pero la otra es compartirlo con nuevas personas. Este año se va a tratar más de eso, de estar con nuevas personas, y es muy emocionante, porque es una fiesta que adoro y todos adoramos la comida española.

—Si pudiera elegir un plato español para comer en Acción de Gracias, ¿qué comería?

–¡Oh Dios mío, eso es difícil! Son demasiadas cosas las que me gustan (risas). Me gustan mucho los huevos fritos con patatas. Podría comerlos en cualquier ocasión. Me encanta la paella y por supuesto, el jamón, pero… ¿una? Déjame pensar, estoy tratando de quedarme sólo con una, ya sé, ¿sabes qué me gusta mucho? Me encanta el tumbet, el mallorquín, me encanta con un huevo.

—Han viajado mucho por España, ¿Qué es lo que más les gusta?

—Creo que lo que más me gusta es la gente de España. Es muy interesante. Cada persona es única e individual y creo que acogedora. Es cierto que todo el mundo dice eso ¿no?... Pero la gente española… Estuvimos en Mallorca el pasado fin de semana. Todo el mundo es muy dulce, muy amigable, muy acogedor… Hay un sentimiento de optimismo, como un aire fresco. Es cierto que aún lo están pasando mal, que es muy triste la situación para muchas personas a nivel económico pero veo en los españoles un sentimiento de esperanza y optimismo que me hace sentir muy feliz.

Todo el aparente orden que se aprecia en los salones de la residencia se quiebra al cruzar la puerta blanca que separa la cocina de las estancias. El embajador ha pedido a Chris Kidder que venga a Madrid para cocinar en una fecha tan importante para ellos. Kidder es un chef estrella en Los Ángeles y era el cocinero personal de los embajadores cuando vivían en California.

Fue él quien recomendó a Byron Hogan, un joven estadounidense al que aleccionó y que, tras terminar su formación en Córdoba, comenzó a trabajar para Costos y Smith en Madrid. «Me han pedido comer mucha verdura y sobre todo que el producto sea de calidad y fresco», desvela. La vorágine de personal en la residencia es temporal. Una fecha tan especial así lo requiere. El resto del tiempo, solo tres personas se encargan de la casa. Byron, una señora que desempeña labores de limpieza y Carlos.

Sin sus perros

Carlos es sudamericano y lleva 17 años coordinando la residencia. El lunes encontró un momento mientras aleccionaba a los camareros y atendía el primer almuerzo del embajador y su consorte para atender a ABC. «Costos y Smith comen a las 12 de la mañana, aún no se han adaptado a los horarios. El embajador se levanta a las siete, se toma un café y empieza a trabajar» Aunque a veces, explica, está tan ocupado que «ni come o solo se toma un sándwich» y que «el señor Smith va y viene» de Estados Unidos. «Esto no es como la mujer de otro tipo de embajador, que no trabaja. El señor tiene sus negocios allá», aseguró.

Tras la comida, Smith y Costos despiden a ABC. A la pareja solo le falta una cosa para tenerlo todo en Madrid: una de sus perras.

—Lilly (el nombre del can) está viniendo. Es muy difícil traer a los perros pero estamos trabajando en eso. Queremos traérnoslos a todos porque es muy triste. El embajador echa mucho de menos a la perrita. Pero Lilly vendrá pronto, ¡lo juro!