Esta mujer dice ser la Gran Duquesa Marina Pavlova Romanova, Veladora del Trono Ruso
Esta mujer dice ser la Gran Duquesa Marina Pavlova Romanova, Veladora del Trono Ruso - ernesto agudo

La falsa zarina que vino a España para reclamar su trono

Esta mujer dice ser Veladora del Trono Ruso, pero no figura en el árbol genealógico de los últimos zares

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«Soy Marina Pavlova Romanova, Veladora del Trono Ruso, Gran Duquesa y Princesa de todas las Rusias». Así se presenta esta mujer, que llegó a España acompañada de un sacerdote ortodoxo ruso para reclamar los derechos a un trono que nunca le perteneció.

Es uno de esos días soleados de comienzos del otoño que se confunden con la primavera, en los que uno se permite el atrevimiento de pasear sin medias, pero Marina Pavlova Romanova se presenta en el vestíbulo del hotel Orfila con un abrigo hasta los pies y vestida de invierno. Es una anciana de aspecto frágil, como una de esas viudas a las que los años y el frío han encogido, y caminan a pasos pequeños por la vida. Viene de Rusia, es la primera vez que sale de su país y, según cuenta a ABC, es la «Veladora del Trono Ruso».

Esta mujer, cuyos ojos desprenden el brillo de una mirada atacada por las cataratas, no aparece en ningún árbol genealógico de los Zares. Marina Pavlova está en Madrid para reclamar una supuesta fortuna de 400.000 millones de dólares que su familia tiene en cuentas en Europa. Aunque el título de Gran Duquesa la convertiría en valedora de la Verdad, no presenta ningún documento que lo certifique.

«Nací en 1940 en Leningrado (ahora San Petesburgo) –explica Marina en ruso mientras una traductora repite sus palabras en español–, Stalin estaba al mando y mi padre, que era el único representante de la Familia Real que se quedó en Rusia tras la revolución y que era oficial de la marina, me otorgó el título de Veladora del Trono». Se presenta como hija del Gran Duque Pável Vladímirovich Romanov, que fue hijo del Gran Duque Vladímir Alexándrovich. Éste a su vez es hijo del Zar Alejandro II, hermano del Zar Alejandro III y tío del Zar Nicolás II. Pero en ningún árbol genealógico consta que Vladímir tuviera ningún hijo de nombre Pável, pequeño detalle para ser Heredera del Trono.

En busca de fortuna

«Antes de la Revolución, la Familia Real había depositado dinero en diferentes países de Europa y en 1996 descubrí que ese dinero reporta 14.000 millones de dólares de intereses al año», dice Marina mientras narra una novelesca historia. «El dinero llega a Rusia, pero no a mí, y yo quiero tener acceso a esos fondos para moverlos, en total hay más de 400.000 millones de ganancias».

Es la primera vez que a la autoproclamada Gran Duquesa le facilitan el visado para viajar, solo la dejan venir a España y permanecer durante el mes de octubre, pero ella está contenta. «No conozco a los Reyes. Doña Sofía es pariente de la familia, por lo que me gustaría dar el dinero a Don Juan Carlos como una sorpresa para que él lo administre», asegura.

Pero la supuesta Heredera no tiene documentos que acrediten su procedencia, sólo un papel firmado por el párroco que nos acompaña. Tampoco nada que hable sobre esos millones. Según Marina, la culpa de esa falta de pruebas la tiene el Gobierno de su país, que quiere silenciarla. «Juan Adam II, Príncipe de Liechtenstein, tenía un paquete con los documentos que confirman mis derechos al Trono y me lo envió. Sin embargo, nunca me ha llegado». La Gran Duquesa pierde su trono cuanto más se justifica y, para tratar de convencer, pide que contactemos con Liechtenstein. «Ellos os lo pueden confirmar».