Así son las cartas de amor de los famosos
Frida Kahlo y su amor maldito, Diego Rivera - archivo

Así son las cartas de amor de los famosos

Frida Kahlo, Emilia Pardo Bazán y Marilyn Monroe no dudaron en coger papel y pluma para escribir a sus amados

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Frida Kahlo, Emilia Pardo Bazán y Marilyn Monroe no dudaron en coger papel y pluma para escribir a sus amados

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  1. Frida Kahlo

    Frida Kahlo y su amor maldito, Diego Rivera
    Frida Kahlo y su amor maldito, Diego Rivera - archivo

    A su querido Diego Rivera, su eterno amor-odio:

    «Nada comparable a tus manos ni nada igual al oro-verde de tus ojos. Mi cuerpo se llena de ti por días y días. Eres el espejo de la noche. La luz violeta del relámpago. La humedad de la tierra. El hueco de tus axilas es mi refugio. Toda mi alegría es sentir brotar la vida de tu fuente-flor que la mía guarda para llenar todos los caminos de mis nervios que son los tuyos.

    Mi Diego: Espejo de la noche. Tus ojos espadas verdes dentro de mi carne, ondas entre nuestras manos. Todo tú en el espacio lleno de sonidos - En la sombra y en la luz. Tú te llamarás Auxocromo el que capta el color. Yo Cromoforo - La que da el color. Tú eres todas las combinaciones de números. La vida. Mi deseo es entender la línea la forma el movimiento. Tú llenas y yo recibo. Tu palabra recorre todo el espacio y llega a mis células que son mis astros y va a las tuyas que son mi luz».

  2. Yoko Ono

    Yoko Ono y John Lennon recién casados
    Yoko Ono y John Lennon recién casados - archivo

    27 años después del fallecimiento de John Lennon, Yoko Ono escribió la siguiente carta:

    «Te extraño John. 27 años han pasado, y todavía deseo poder regresar el tiempo hasta aquel verano de 1980. Recuerdo todo -compartiendo nuestro café matutino, caminando juntos en el parque en un hermoso día, y ver tu mano tomando la mía- que me aseguraba que no debía preocuparme de nada porque nuestra vida era buena. No tenía idea de que la vida estaba a punto de enseñarme la lección más dura de todas. Aprendí el intenso dolor de perder un ser amado de repente, sin previo aviso, y sin tener el tiempo para un último abrazo y la oportunidad de decir "Te Amo" por ultima vez. El dolor y la conmoción de perderte tan de repente esta conmigo cada momento de cada día. Cuando toque el lado de John en nuestra cama la noche del 8 de diciembre de 1980, me di cuenta que seguía tibio. Ese momento ha quedado conmigo en los últimos 27 años -y seguirá conmigo por siempre».

  3. Emilia Pardo Bazán

    Retrato de la novelista Emilia Pardo Bazán
    Retrato de la novelista Emilia Pardo Bazán

    A su querido Benito Pérez Galdós:

    «Pánfilo de mi corazón: rabio también por echarte encima la vista y los brazos y el cuerpote todo. Te aplastaré. Después hablaremos dulcemente de literatura y de la Academia y de tonterías. ¡Pero antes morderé tu carrillito!».

    Y en otra misiva:

    «Mi bien, mono, compañerito, que te acuerdes mucho, mucho, de mí, y con las mismas saudades que yo de ti; que sueñes en renovar horas tan venturosas, y que vayas tramando el modo de realizarlo en compañía de tu Peinetita, que te besa un millón de veces el pelo, los ojos, la boca y el pescuezo».

  4. Jimi Hendrix

    Jimi Hendrix también expresó en forma de carta su amor
    Jimi Hendrix también expresó en forma de carta su amor - archivo

    Escribió a una joven desconocida:

    «Pequeña...

    La felicidad está en ti... Así que suelta las cadenas de tu corazón y déjate crecer

    como la dulce flor que eres...

    Sé la respuesta—

    Abre tus alas y sé tu misma

    Libre

    Te querré siempre

    Jimi Hendrix»

  5. Pablo Neruda

    Pablo Neruda no podía faltar en esta lista de cartas de amor
    Pablo Neruda no podía faltar en esta lista de cartas de amor - archivo

    Carta del poeta a Albertina Rosa:

    «Pequeña, ayer debes haber recibido un periódico, y en él un poema de la ausente (tú eres la ausente). ¿Te gustó, pequeña? ¿Te convences de que te recuerdo? En cambio tú. En diez días, una carta. Yo, tendido en el pasto húmedo, en las tardes, pienso en tu boina gris, en tus ojos que amo, en ti. Salgo a las cinco, a vagar por las calles solas, por los campos vecinos. Sólo un amigo me acompaña, a veces.

    He peleado con las numerosas novias que antes tenía, así es que estoy solo como nunca, y estaría como nunca feliz, si tu estuvieras conmigo. El 8 planté en el patio de mi casa un árbol, un aromo. Además traje de las quintas, pensando en ti, un narciso blanco, magnífico. Aquí, en las noches, se desata un viento terrible. Vivo solo, en los altos, y a veces me levanto, a cerrar la ventana, a hacer callar a los perros. A esa hora estarás dormida (como en el tren) y abro una ventana para que el viento te traiga hasta aquí, sin despertarte, como yo te traía.

    Además elevaré mañana, en tu honor, un volantín de cuatro colores, y lo dejaré irse al cielo de Lota Alto. Recibirás, querida, un largo mensaje, una de estas noches, a la hora en que la Cruz del sur pasa por mi ventana (...) A veces, hoy, me da una angustia de que no estés conmigo. De que no puedas estar conmigo, siempre.

    Largos besos de tu Pablo».

  6. Beethoven

    El genio de la música alemán demuestra ser un romántico con esta carta
    El genio de la música alemán demuestra ser un romántico con esta carta

    A su amada inmortal:

    «Sólo puedo pensar en tí mi amor inmortal, sólo puedo vivir del todo contigo o de ningún modo. Tranquila, mi vida, mi amor, sólo pensando en nuestra existencia conseguiremos nuestro objetivo que es vivir juntos. Sigue oh amándome, nunca juzgues mal el corazón de tu fiel enamorado.

    Siempre tuyo,

    Siempre mía,

    Siempres nuestros».

  7. Sigmund Freud

    Sigmund Freud también reflexionó sobre sus sentimientos
    Sigmund Freud también reflexionó sobre sus sentimientos

    A Martha Bernays:

    «No apetezco sino lo que tú ambicionas para ambos porque me doy cuenta de la insignificancia de otros deseos comparados con el hecho de que seas mía. Estoy adormilado y muy triste al pensar que tengo que conformarme con escribirte en vez de besar tus dulces labios».

  8. Iván Ferreiro

    El cantautor escribió una preciosa entrada en su blog
    El cantautor escribió una preciosa entrada en su blog - archivo

    En su blog de GQ postó la siguiente entrada:

    «Me he enamorado. Me he enamorado profunda y brutalmente.Es brutal porque por un lado siento que es lo mejor que me ha pasado en mi vida y por otro que es un marrón. Es maravilloso pensar que después de algunos fracasos uno sigue poniéndose tontito con alguien. Y digo “con alguien” porque estar enamorado significa que sólo te gusta una persona.

    Lo bueno de la soltería es que tu corazón es sólo tuyo. Puedes dar otras cosas sin miedo y disfrutar de lo que pasa sin que te hagan daño. Es la situación perfecta. Piensas en ti y no dejas que nada te rompa. Tienes cuidado y disfrutas de cada día. Piensas en ti y en lo que deseas, y tienes un montón de tiempo para gastar en tus tonterías. Además es más fácil querer a todo el mundo. La gente mola más y nada te asusta. Y cuando te gusta la soledad, que es un lugar en el que creo que hay que saber acomodarse, hay un confort. Un centro. Un punto de apoyo. Tú y lo que deseas ser. Un mundo de posibilidades.

    Lo malo de no temer al mundo es que estás totalmente receptivo a lo que ves, escuchas o hueles. Y el mundo es un lugar hermoso. Tienes ganas de comerte todo lo que pasa por delante y disfrutas de forma limpia de la belleza, de la bondad y de las demás personas. Y de pronto, aparece ella. (Digo “ella” en mi caso. También pasa igual con “él”. Supongo que funciona igual en todas las direcciones…). Y te das cuenta de que te atrae tanto que renunciarías a todo por saciar la curiosidad de conocerla.

    Yo siento que siendo invencible aparece alguien que podría aplastarme con el dedo meñique. (Que me asusten me va). Y la conoces. Y te gusta tanto que empiezas a hacer todo lo que te juraste hace dos meses que nunca harías. Y mola. Y quieres ir más allá. Al fin y al cabo tu libertad te lleva a ponerte a prueba, y la sensación de estar bien tú solo, te empuja a buscar algo más.

    ¿Y qué hay más grande que compartirlo todo con alguien? Al principio ni te lo piensas. Eres invencible y ¡¡¡¡¡le gustas a esa diosa!!!!! No puede pasar nada… Un poco más tarde te das cuenta: Tu tiempo en soledad ya no mola tanto como el tiempo con ella. Y ahí es cuando yo me cago de miedo. Tengo los huevos y el empaque para seguir adelante, pero eso no significa que no haga falta un ejercicio de introspección y de definición sobre lo que soy. Para poder darme a alguien necesito saber quién soy, que estoy entero, y que podré ser yo mismo. También necesito saber que me quieren, que no hay dudas y que me van a acompañar de la mano aunque ella esté igual de asustada. Y ahí, en ese punto, aparecen los pandelirios. Esos pensamientos que te desvían del camino. Esas ideas, que en tu cabeza, se imaginan el peor desenlace posible, que te cuentan lo mas chungo que podría pasar. Cosas en las que realmente no crees, pero que te inundan.

    ¿Tus miedos e inseguridades a merced de alguien a quien casi no conoces? No. Tus miedos e inseguridades a merced de tu cabeza. Tienes que enfrentarte contigo mismo. Creías que te conocías, pero otra vez tienes que definirte. Tienes que aceptarte, aguantarte y escucharte. Y a veces lo que uno piensa y lo que uno siente no es lo mismo. Te hace una visita un “Yo” extraño que te vuelve a preguntar otra vez lo que te preguntaste cuando te quedaste solo, y resulta que ya eres otro.

    Querer a alguien nos transforma, nos obliga a ser más que nunca lo que queremos ser, a buscar la mejor versión de uno mismo. A desear ser perfectos, a querer cumplir nuestras expectativas sobre nosotros mismos. Nos obliga a evolucionar. A crecer. A hacernos preguntas incómodas. A mirarnos a un espejo implacable. Una vez más, solos ante el abismo de lo desconocido. Solos ante nosotros mismos. Solos frente a alguien en quien quieres depositarlo todo.

    Frágiles. Valientes. Asustados. Esperanzados. Inseguros. Osados. Ilusionados. Perfectos. Plenos.

    P D: No he hablado de “ella” muy a propósito por dos razones:

    1. Porque quiero que cada uno piense en la persona que tiene.

    2. Porque la quiero sólo para mi»

  9. Michael Jackson

    Michael Jackson era parco en palabras pero no quería dejar pasar la oportunidad de decir "te quiero"
    Michael Jackson era parco en palabras pero no quería dejar pasar la oportunidad de decir "te quiero" - archivo

    «Huele aquí

    Lisa

    Yo realmente necesito este descanso no he dormido literalmente en 4 días ahora.

    Tengo que estar lejos del teléfono y de la gente de negocios.

    Tengo que cuidar mi salud en primer lugar.

    Estoy loco por ti.

    Amor turd».

  10. Marilyn Monroe

    La famosa actriz también expresaba sus sentimientos gracias a la palabra escrita
    La famosa actriz también expresaba sus sentimientos gracias a la palabra escrita - archivo

    A su marido Joe DiMaggio:

    «Querido Joe:

    Si consiguiese hacerte feliz, habría realizado lo más grande y difícil que existe; esto es, hacer a una persona completamente dichosa.

    Tu felicidad significa mi felicidad».

  11. John F. Kennedy

    El atractivo presidente norteamericano no dudó en escribir a una de sus amantes
    El atractivo presidente norteamericano no dudó en escribir a una de sus amantes

    A una Gunilla von Post, una amante secreta que conoció antes de casarse con Jackie:

    «Quisiera tomar un velero y navegar por el Mediterráneo durante dos semanas… contigo como equipaje»