«Se acabaría el paro si no diera vergüenza volver a trabajar el campo»
de san bernardo

«Se acabaría el paro si no diera vergüenza volver a trabajar el campo»

Es hija de Eduard Punset y sobrina política de Dominique Lapierre y, a diferencia de otras personas en parte famosas por su pedigrí, ella ni le hace ascos al tema ni pierde la naturalidad. Se la ve muy segura

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CIPAL significa Ciudadanos Independientes por Altea. Pero hubo quien, no precisamente desde la cordialidad, quiso rebautizar aquel proyecto con el nombre de «el partido de Qué Buena Estás Carolina». Casi consiguen hacerla salirse de la política antes de entrar. Y entonces bajó del cielo Eduard Punset como Zeus con su rayo: «¡yo no volví del exilio para que ahora tú tengas que retirarte!», clamó. Y para Altea se fue, a llenar polideportivos.

Carolina lo cuenta en su libro «No importa de dónde vienes, sino a dónde vas» (Espasa Calpe). «Mi padre se exilió con Franco, pasó veinte años fuera, volvió porque Suárez le llama al fundar la UCD, pertenece a esa generación de políticos que dejaron sus trabajos muy bien remunerados en otros países para volver a arrancar la democracia en España», comenta con orgullo y con ternura, «pero además es que a él le encanta que por fin haya una ecologista que dice que la ecología es de todos, no sólo de la izquierda, que se puede ser verde y de derechas».

Aire exótico

Menuda, delgadísima, tiene un vago aire exótico que se acentúa cuando habla de su perro Bindi (se llama como el tercer ojo que llevan las mujeres indias pintado en la frente) y nos cuenta que sacarlo a pasear es lo primero que hace los domingos en Altea. Después desayuna té helado y media tostada con tomate y queso. Y ya pues playa, paseo familiar, lectura de la prensa. En papel y alternando distintas cabeceras.

Al mediodía come lo que le echan. No manifiesta la más mínima inclinación por los fogones. «Trabajando lo mucho que trabajo es que ni me lo planteo, prefiero descansar», se pone por primera vez a la defensiva. Claro que lo de descansar es un decir, porque suele pasarse la tarde soldada al ordenador. ¿Algo que íntimamente necesite hacer en domingo? «Practicar un poco de yoga».

Cursos para el autoconsumo

Pero lo que más le apasiona es su cruzada verde. Como concejala en Altea logró un gran éxito reconvirtiendo los muchos solares abandonados de la ciudad en huertos urbanos. Parcelas de 40 metros cuadrados que se entregan por tiempo indefinido a jubilados, jóvenes desempleados, etcétera. «No hace falta saber cultivar un huerto. Les damos cursos de formación. No da para vender, más bien es para el autoconsumo. Y luego ya hay un segundo grado de huertos urbanos para gente que se quiera profesionalizar. Con extensiones más grandes, puede ser una salida económica importante sobre todo si hacen agricultura ecológica, que ahora es la única competitiva. La agricultura tradicional lleva treinta años en crisis perdiendo dinero. El coste de un cítrico normal son 25 céntimos el kilo. Lo están vendiendo a 7 y 8 céntimos el kilo. En ecológica, se vende a 40 o 45. Porque hay gente dispuesta a pagar más. Pero es que si haces venta directa al consumidor puedes pedir un euro. Y al consumidor aún le sale más barato que en el súper», escupe los datos como una ametralladora, sin necesidad de consultar papeles.

España puede ser el granero ecológico de EuropaElla lo tiene claro: «España puede aspirar a ser el granero ecológico de Europa, y eso sería la solución para generar empleo, porque en este sector te puedes formar muy rápidamente». Problema: que hay a quien le da repelús irse a trabajar al campo por razones «ideológicas». Gente que lo asocia a recular hacia la miseria y el atraso, como «una concejala socialista en Altea, hija de jornaleros andaluces, que se le ponían los pelos de punta sólo de pensarlo; es más fácil de asumir para un público más de clase media o media-alta, más urbanita».

Hay otras cosas que le dan miedo. Por ejemplo que los Juegos Olímpicos vayan a Tokio a pesar de la tremenda amenaza de Fukushima. Que conste que no es envidia: «yo casi pienso que nos han hecho un favor no dando los Juegos a Madrid». Pero la pasma que se pueda minimizar semejante desastre: «ya se han muerto de cáncer los tíos que se tiraron allí dentro para salvarlos a todos, a mí me alucina la pasividad de los medios de comunicación, ¿dos años arrojando agua contaminada al mar y nos enteramos ahora?». Ella desde luego no tiene planes de ir a Tokio en 2020.