«Antes de la ruina de la familia, tuvimos más títulos que la Casa de Alba»
Los Marqueses de Astorga han recuperado su título - jose ramon ladra
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«Antes de la ruina de la familia, tuvimos más títulos que la Casa de Alba»

Tras una larga lucha en los tribunales, la historia de uno de los títulos más antiguos de España sale a la luz. Los portadores relatan su vida como aristócratas

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«Tener a la Virgen en el salón me produce mucha paz», explica Pilar después de la entrevista. Pilar Paloma de Casanova y Barón es una mujer de 66 años, menuda y cariñosa. En la puerta de su casa, recibe a los desconocidos visitantes con un abrazo y enseguida se interesa por su manera de trabajar. Solo su salón hace sospechar que, detrás de una sencillez que le hace repetir la vergüenza que le produce salir en la prensa, hay una gran mujer. La Virgen que tanto sosiego le proporciona sostiene un niño en sus brazos y luce una firma en su esquina: Murillo. Pilar Paloma es dueña de una Virgen del Rosario obra del pintor sevillano. Tan solo hay cinco cuadros como este en el mundo. Ella también es, desde el pasado mes de abril y tras una lucha de años en los tribunales, la XXV marquesa de Astorga y tres veces Grande de España.

Han pasado 548 años desde que Álvaro Pérez Osorio fuera premiado por Enrique IV con el título de marqués de Astorga. Sin embargo, tamaña distinción se fue de España en 1982 con Gonzalo Barón Gavito, conde de Altamira, residente en México y primo de Pilar Paloma. Ahora, y tras una larga lucha en los tribunales, la heredera legítima del título ha conseguido añadirlo a los que ostenta junto a su marido, Francisco López de Becerra y Solé; y, lo más importante para ella, que el marquesado de Astorga regrese a España.

Lucha por un título

Todos los datos históricos los desentraña el propio Francisco junto con su hijo Álvaro. Los marqueses tienen, además, dos niñas: Soledad y Mencía. Pilar Paloma disfruta hablando de su familia, sobre todo de su abuela, que debió ser una de las pocas marquesas monjas: María del Perpetuo Socorro Osorio de Moscoso y Reynoso tomó los hábitos tras enviudar. «Tuvo una vida muy curiosa, se metió en el convento de las Teresitas y allí murió», comenta la marquesa. «Son las carambolas de la vida: a mi abuela le llegaron los títulos porque a sus hermanos los mataron en la guerra y yo nunca pensé que una ley me permitiría heredar», reflexiona.

Y es que el marido de Pilar Paloma, abogado especializado en derecho nobiliario, decidió luchar por el marquesado perdido. María del Perpetuo Socorro tuvo primero una hija, María Dolores, madre de Pilar Paloma, y después un varón: Leopoldo, padre de Gonzalo. Como ninguno de los hijos de Socorro reclamó el título cuando ella murió, en su día, los actuales marqueses animaron a Gonzalo a reclamar dicho título, pues «así no se perdía», cuentan. Era 1982. Sin embargo, 20 años después decidieron reclamarlo: «Gonzalo vive en México y usa otros títulos como el de conde de Altamira», explica el marqués para justificar porqué, despues de decirle que lo pidiera él, se lo solicitan. «Nosotros tenemos mucha relación con Astorga», añade.

Títulos en tribunales

Antes de que cambiara la ley de sucesión de títulos, el matrimonio inició los trámites para reclamarlo. Pese a que en primera instancia el juez desestimó su solicitud, la Audiencia Provincial de Madrid rectificó y concedió el marquesado a su heredera. Ahora, Pilar Paloma es, además de marquesa de Astorga, duquesa de Maqueda, condesa de Cabra, marquesa de Ayamonte y de la villa de San Román y baronesa de Liñola.

«En Astorga están encantados porque el primo no aparecía por allí y cuando lo reconocieron -el pasado abril-, fue una gran alegría para todos», comenta. Desde hace 30 años los marqueses se refugian del calor en León. Son dueños del torreón medieval de Turienzo de los Caballeros, a 17 kilómetros de Astorga, que había pertenecido a los terrenos del marquesado. «Vimos la torre en una tarde de invierno y nos quedamos estupefactos. Poco a poco fuimos comprando los praditos de alrededor y lo arreglamos», describe Pilar Paloma.

Siempre fieles a la Corona

La historia de los Astorga está tan enlazada a la de la Monarquía que son los únicos, junto con los Reyes, con canonía y silla en la catedral de León. Por su lealtad les concedieron el título y esa fidelidad les costó el patrimonio. Porque Vicente Isabel de Osorio y Moscoso, XII marqués de Astorga, se negó a levantar el pendón real ante José Bonaparte: «Se tuvo que refugiar en Cádiz. Los franceses se llevaron casi todo el patrimonio». Asimismo, el matrimonio entre el XVIII marqués con la Infanta de España Luisa Teresa de Borbón les costó la fortuna. La pareja vivió junto a Isabel II en el exilio parisino cubriendo sus caprichos a costa de vender el patrimonio familiar: «La familia tuvo más títulos que la casa de Alba, pero cayó en una ruina escandalosa», aseguran.

Ellos están intentando reunir todo ese patrimonio de nuevo, aunque es practicamente imposible «con que desde Francia nos dieran algo simbólico...». Además, organizan eventos temáticos en su Torreón y ceden parte de sus cuadros para exposiciones, buscan explotar el patrimonio recuperado. Pese a que presumen de sus títulos, dejan claro que son una «familia trabajadora» que se toma su ascendencia noble como una responsabilidad: «Quien se ganó el marquesado fue el primer marqués, nosotros tenemos que honrarle».