Elías Querejeta, el hombre que luchó por salvar a Amparo Muñoz de la droga
Amparo Muñoz y Elías Querejeta, amantes y amigos íntimos - abc

Elías Querejeta, el hombre que luchó por salvar a Amparo Muñoz de la droga

Fueron amantes y grandes amigos. La suya fue una larga y triste historia de amor

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La vida privada de Elías Querejeta es un secreto muy bien guardado, y no para proteger intereses ocultos. Tan solo para preservar una forma de ser y de estar de quien logró dotar de una imagen moderna y comprometida al cine español de las últimas décadas.

Querejeta no fue un productor a la vieja usanza: se involucraba totalmente en los proyectos, buscando al director idóneo, seleccionando el mejor guión y, casi siempre, eligiendo a los actores. Su sello suponía un aval de cara a la distribución y a la participación en festivales internacionales. Descubrió y potenció a Carlos Saura, Gracia Querejeta (su hija) o Fernando León de Aranoa, con quien rodó «Familia» (1996), filme que marcó su reencuentro laboral con Amparo Muñoz, uno de los grandes amores de su vida. En aquel momento, mediada la década de los 90, todo el mundo consideraba a la actriz muerta para el cine.

Elías y Amparo comenzaron su relación sentimental poco después de que ella rompiera con Patxi Andión, con quien se había casado en 1976. Para Amparo, aquel matrimonio fue «un calvario por los celos continuos e infundados» de Patxi. «Llegó un momento en el que no podía soportar más mi situación a su lado», contó la actriz. Junto a Elías, sin embargo, todo resultó distinto. Sus años de amor fueron los mejores para la actriz malagueña, cuando consiguió sus trabajos más destacados y cuando llevó una vida sentimental tranquila y relajada.

De hecho, Elías jamás dejó de tratarla con cariño y respeto, incluso en sus peores momentos. Y Amparo siempre le consideró como uno de los hombres más importantes de su vida. Poco antes de que falleciera en febrero de 2011, la propia Amparo confesó: «Querejeta fue una de las poquísimas personas que se preocuparon por mí cuando caí enferma. Eso no lo podré olvidar», aseguraba. «Estuvo a mi lado en los momentos buenos, pero también en los malos». Elías, eso sí, siempre llevó su relación de forma discreta, aunque sin ocultarse.

Descenso a los infiernos

En 1980, Amparo conoció en México a Flavio Labarca, quien al parecer fue el culpable de su descenso a los infiernos de la droga. Entonces, su mundo de éxito empezó a desmoronarse y su carrera se fue al traste. Flavio y Amparo se casaron en 1983, en Bali. Tras separarse, la actriz se casó una vez más, con Víctor Rubio; rompieron en 1994.

Después de un tiempo alejada de los platós por falta de trabajo, porque nadie la llamaba, Amparo Muñoz regresó al cine con «Licántropo», de la mano del director y actor Paul Naschy. Con esa película logró abrirse de nuevo las puertas del cine y en solo unos días firmó ocho contratos para proyectos tan importantes como «Familia», de Fernando León de Aranoa y con Elías Querejeta como productor. Elías le apoyó con todas sus fuerzas para que abandonara sus adicciones, lo que consiguió durante un breve tiempo. Pero en cuanto Amparo volvió a manejar grandes sumas de dinero, regresaron los problemas en los rodajes, los desmadres con los horarios y y la tensión en el plató. Pese al nuevo naufragio personal y profesional de Amparo, Querejeta permaneció a su lado, no como amante, sino como amigo fiel.

Querejeta siempre tuvo éxito con las mujeres, pero salvo la que fuera Miss Universo, aquellas mujeres nos estuvieron marcadas por la fama. Una de sus mayores alegrías fue ver cómo su hija Gracia, fruto de su relación con la directora de vestuario María del Carmen Marín, triunfaba en el cine. La propia Gracia le recordó emocionada hace siete días, mientras velaba su cuerpo. «No solo era Elías Querejeta el productor, era Elías Querejeta mi padre».