Paulina, la rubia show
Paulina Rubio en una imagen de archivo - ABC

Paulina, la rubia show

Anuncia un reality show de puertas adentro de su vida, incluyendo a su hijo

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Han pasado cuatro tardes mal contadas desde que Paulina Rubio clamara ante un juez, en Miami, que Nicolás Vallejo Nájera es «un mal padre». Pero la buena madre anuncia enseguida un reality show de puertas adentro de su vida, incluyendo al hijo de ambos, si nada se corrige a última hora. De modo que los ratos que la criatura no esté con el padre, éste podrá seguir su existencia de pocos años por la tele, y en inglés. Porque el reality anunciado es en inglés, y con Pau de prota única, como en la vida misma. Nicolás ya nos ha dicho al respecto que mejor no va a decir nada, que es un modo de decirlo todo.

De momento, la ley tiene dictado que la custodia del niño es a un cincuenta por ciento. En la mitad que le toca, Paulina ha decidido meter al menor en el pluriempleo televisivo, a pesar de que el propio juez, a instancias de la cantante, recomendó que los padres procuraran que el niño no saliera en la prensa. A veces, a Paulina no hay quien la entienda, pero sí. Quiero decir que la mejicana es una diva de mucho tinte, una «rubia show», una monada sargento desde que la conocimos con Ricardo Boffil y hasta hoy.

Habrá cambiado mucho el vestuario, pero no cambia de estilo, que está entre el látigo y el capricho. Al padre de su niño le pide discreción, y silencio, pero ella va a montar el bolo de mucha afición, en la tele, con el infante a cuestas, porque ella es Pau, y a ver quién le lleva la contraria. Me consta que Nicolás lleva todo este purgatorio entre «el desconcierto y el cabreo», según el día. Se siente «desgraciado». El juicio celebrado en Miami no adelanta nada, porque se dirime el divorcio y no hay acuerdo. Todo lo contrario. Está resultando un juicio por capítulos, en plan reality, sí, pero sin cámaras.

En un capítulo anterior, Pau y Nicolás se hablaban enviando a sus respectivos abogados al trote, por los pasillos. Acababan más distanciados que al principio, si es que es posible mayor distancia. Que me parece que no. En este último capítulo, el juez llegó a preguntarle a Nicolás si se llamaba «Colate» o «Colato», y enseguida Paulina pillaba la palabra, sin pedirla, para pegarse un pregón de reproches contra su «ex» marido. No era una escena del reality show que se avecina, pero como si lo fuera, o aún peor.

Cuando Nicolás se casó con Paulina, una de sus «ex» novias, madrileña y televisiva, me dio el pronóstico en una cena: «Tiene marido para rato». Quería decir lo que luego vimos: Va sobrado de paciencia, y hasta le llevaba a Pau el perrito por los aeropuertos. La paciencia ahí sigue, y el perrito no sé yo si saldrá en el reality. Que sospecho que sí. Nicolás está padeciendo lo que ya sabía: La consorte caduca, pero la «ex» no.