La desmejorada imagen de Esther Cañadas dispara las alarmas

La desmejorada imagen de Esther Cañadas dispara las alarmas

Unos dicen que tiene problemas de salud; otros, que se ha liberado de la tiranía de los kilos

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Poco o nada se sabía de Esther Cañadas desde que la modelo decidiera retirarse de la vida pública hace ya un par de años, de ahí el revuelo que ha causado su presencia en Barcelona, hasta donde viajó esta semana para testificar en un juicio, mostrando un aspecto radicalmente opuesto al que presentaba cuando era considerada una de las modelos españolas más cotizadas, y que solo su círculo más allegado conocía.

Prácticamente irreconocible, con bastantes kilos de más, la exmaniquí hizo acto de presencia en los juzgados de Esplugas de Llobregat para declarar sobre un presunto fraude fiscal de más de dos millones y medio de euros que habría cometido su exmarido, el piloto de motos Sete Gibernau, en 2005 y 2006. Y es que a pesar de que su matrimonio con el deportista acabó como el rosario de la aurora, Cañadas no ha puesto ningún impedimento a la petición del Fiscal de presentarse como testigo para intentar arrojar algo de luz sobre este delicado asunto.

Ha pasado de la extrema delgadez a una figura sobrada de kilos Un apoyo a su ex que ha llamado poderosamente la atención, casi tanto como el aspecto que presenta actualmente la que fuera considerada un icono de los 90, que ha pasado de la extrema delgadez a una figura sobrada de kilos y que, tras la sorpresa inicial, ha sido objeto de todo tipo de especulaciones. Unos se atreven a hablar de problemas de salud, otros de que la modelo se ha abandonado tras liberarse de la presión que ejercía sobre ella su profesión. Pero sea como sea, lo que está claro es que la alicantina se ha convertido a sus 35 años en una nueva mujer, completamente despreocupada de la báscula, que ha decidido vivir su vida sin complejos y de la mejor manera posible.

Mucho ha llovido desde que Esther, con tan solo 17 años, quedó finalista en el concurso de belleza Supermodel of The World en Nueva York. A partir de ahí, su carrera se disparó. Las publicaciones más prestigiosas se la rifaban para que protagonizara sus portadas, al tiempo que triunfaba en las pasarelas más importantes del mundo: París, Milán o Nueva York se rindieron a sus pies.

Fue musa de la diseñadora estadounidense Donna Karan, para quien trabajó junto al modelo Mark Vanderloo, que más tarde acabaría convirtiéndose en su marido. Una unión que levantó los recelos de muchos que consideraron esa relación un auténtico montaje, sospechas que, lejos de perjudicarles, terminaron por disparar aún más las cuentas de la firma. La pareja, que se casó en 1999 cuando ella tenía 22 años y él 31, dio por finiquitado su matrimonio curiosamente cuando concluyó su contrato con DKNY.

Entre pasarela y pasarela, Esther tuvo tiempo para debutar junto a Pierce Brosnan en «El secreto de Thomas Crown», y también para hacer sus pinitos en el cine español. En 2004 protagonizó «Trileros», del director Antonio del Real, donde compartió plano con Juanjo Puigcorbé y Juan Echanove. Anteriormente, en 2001, Santiago Segura había puesto sus ojos en ella para que engrosara el elenco de «Torrente 2: Misión en Marbella».

Ajena a la vida pública

Completamente apartada de los focos y haciendo de la discreción su forma de vida, Esther vive actualmente a caballo entre México y Estados Unidos, donde se instaló en 2008 tras divorciarse de Gibernau, su último marido y también su última pareja conocida. Desde entonces y hasta ahora solo se le ha podido ver en contadas ocasiones: en 2011, cuando acudió a un acto benéfico organizado por el futbolista Samuel Eto’o en Milán, y en 2010, desfilando en la feria The Brandery para la firma Custo Barcelona.