Ferrán Adrià busca su nueva revolución culinaria en China
Dani García y Ferrán Adrià, en Pekín - PABLO M. DÍEZ

Ferrán Adrià busca su nueva revolución culinaria en China

Aprovechando su fama mundial como padre de la cocina de vanguardia, el artífice de «El Bulli» promociona la imagen turística de España y sus alimentos

CORRESPONSAL EN PEKÍN Actualizado:

Cuando, hace ya una década, Ferrán Adrià vino a China por primera vez, se quedó tan impresionado con una de sus delicias locales, la sopa de aleta de tiburón, que reinterpretó la receta con medusas para su legendario restaurante “El Bulli”. Han pasado más de diez años y el pope de la cocina de vanguardia, el hombre que elevó la gastronomía a la categoría de arte y enseña creatividad en la Universidad de Harvard, vuelve al gigante asiático para promocionar el turismo en España y, de paso, buscar inspiración entre sus milenarios fogones.

Sobre todo en platos tan exóticos como la sopa de nido de golondrina o el pepino de mar, cuyas texturas y propiedades son más importantes que su sabor. Toda una revelación para el chef que revolucionó la gastronomía mundial con el nitrógeno líquido y la gelatina de la denominada “cocina molecular”, un concepto del que por cierto reniega como de la peste.

Así lo ha dejado claro en la conferencia que ha impartido este martes en el Hotel Raffles de Pekín, segunda escala de una gira de promoción que, como embajador de la nueva campaña turística de España, le ha llevado primero a Shanghái y concluirá en Hong Kong. Durante su estancia en China, Adrià tiene previsto conocer a Da Dong, el cocinero más famoso del país y experto en pato laqueado, y cenar en el Restaurante de la Familia Li, un diminuto local pequinés que sirve las recetas auténticas de la cocina imperial. “Este viaje es un punto de inflexión con China, donde se practica una de las grandes cocinas de la historia que todavía debemos aprender”, explicó el cocinero catalán, quien vaticinó que “cuando los occidentales conozcamos la cocina china, va a haber una revolución gastronómica”.

Una vez más, Adrià quiere capitanear dicha revolución desde “El Bulli”, cerrado como restaurante pero reconvertido en un centro de creatividad donde cada año se formarán los 30 mejores cocineros del futuro. “Con un presupuesto de un millón de euros, se construirá en Cala Montjoi utilizando las últimas técnicas de sostenibilidad medioambiental y ahorro de energía y, gracias a la Fundación Telefónica, los cocineros de todo el planeta podrán ver por internet lo que se está creando en El Bulli en 2014”, desgranó Adrià.

Tras elaborar 1.846 platos, sumar dos estrellas Michelín a la que ya tenía “El Bulli” y situarlo cinco años como mejor restaurante del mundo, el alquimista de los fogones apuesta por “transformarse cuando uno está arriba”. “Podría haberme retirado y vivir dando conferencias, pero sería de cobardes porque los cocineros tenemos una función social”, recordó el chef, quien combina educación y salud en su Fundación Alicia para enseñar que “si no comes bien, no estarás bien, como demuestra la plaga de la obesidad”.

Abanderando la imagen turística de España, “un país pionero en la revolución de la cocina”, Adrià aboga por abrirse paso en este vasto mercado con productos tradicionales como el jamón, el vino y el aceite de oliva. “Si hay un país donde pueden triunfar las tapas, es China, donde están acostumbrados a compartir la comida”, animó a probar suerte a los nuevos cocineros “porque los próximos diez años serán aquí cruciales”. Para su nueva revolución culinaria, Ferrán Adrià busca inspiración en la milenaria gastronomía china.