Los Duques de Cambridge a la salida del hospital - afp

Carlota Isabel Diana, la princesa llevará un nombre que contenta a todos

Era uno de los favoritos del público y homenajea a la Reina, al Príncipe Carlos y a Lady Di

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El último enigma que faltaba entorno al nacimiento de la nueva Princesa, que se ha convertido en un pasatiempo nacional en Inglaterra, ya ha quedado resuelto. La niña nacida el sábado en el Hospital St Mary de Londres se llamará Carlota Isabel Diana (Charlotte Elizabeth Diana). Cuarta en la línea de sucesión al trono, su tratamiento protocolario será Princesa Carlota de Cambridge. La noticia fue desvelada en un comunicado del Palacio de Kensington a las tres de la tarde hora inglesa (cuatro de la tarde en España).

El triple nombre elegido contenta a todo el mundo. Charlotte era, junto a Alicia, el favorito de la opinión pública y también de las casas de apuestas, que han respirado con alivio al ver que no ha surgido una elección rara, que las habría obligado a pagar fortunas. El juego de cómo se iba a llamar la hija de los Duques de Cambridge ha movido un millón de libras en las casas de juego, más incluso que quién ganará las elecciones de este jueves. Ladbrokes, una de las firmas más importantes, ha contado solo en que en los dos últimos días les entraron 20.000 apuestas, algunas con fuertes sumas.

Pero además de haber satisfecho las expectativas del país, el nombre es un ejercicio de diplomacia y reconocimiento de los ancestros del Príncipe Guillermo, de 32 años. Charlotte es el femenino de Charles, por lo que se ha optado por rendir tributo al Príncipe de Gales, de 66 años. Tras los difíciles días que siguieron a la trágica muerte de Diana de Gales y el ejercicio de alambicada diplomacia que supuso introducir a Camilla, ahora Guillermo y su padre mantienen una relación estrecha y afectuosa, y el Duque de Cambridge ha elogiado calurosamente alguna vez las iniciativas filantrópicas de su progenitor. Una reivindicación del Príncipe de Gales, personaje muchas veces polémico por exceder los límites de su función; por ejemplo con una serie de cartas que envió a ministros de Tony Blair dando su punto de vista sobre asuntos políticos y medioambientales. La justicia ha fallado que aquella controvertida correspondencia deberá ver la luz.

Charlotte, que viene del francés y significa «pequeña», es además un nombre que tiene solera en la familia real británica, pues así se llamó en el siglo XVIII la mujer de Jorge III, una princesa alemana con la que tuvo quince hijos. También fue Charlotte la malograda hija de Jorge IV, que murió con solo 21 años, lo que supuso una conmoción nacional en su momento. Por último, ya en un plano más anecdótico, es también uno de los nombres de la festiva Pippa Middleton.

Isabel es el evidente homenaje a su bisabuela, que cuenta tras su llegada con cinco bisnietos. La Reina, siempre sutil, ha expresado su alegría ante la llegada de la pequeña con el guiño de vestir dos días de rosa. También se llamaba así la Reina Madre, Elizabeth Bowes-Lyon, célebre por su longevidad, su buen carácter y porque nunca renunciaba a la chispa de un gin-tónic.

Por último, con Diana el Príncipe Guillermo recuerda a su querida y malograda madre, a la que perdió con solo 15 años. Personaje más discutido con el paso del tiempo, pues cada vez es menos la buena de la historia y emergen más los claroscuros, Diana sigue sin duda alojada en el sentimiento popular (basta ver a los turistas de todo el mundo preguntando en el parque de Kensington por el monumento en su memoria). El Conde Spencer, el hermano de Lady Di, ha valorad0 positivamente que los Duques hayan optado por incluir también su nombre: «Perfectos nombres. Mi hija de dos años también se llama Charlotte Diana y estará fascinada al compartir nombre con su prima», escribió en un comunicado.

Mientras tanto se cree que los Duques de Cambridge y sus dos hijos viajarán mañana al gran latifundio de Isabel II en el Este de la zona centro de Inglaterra, Sandringham, donde la princesa será presentada a su bisabuela. Anexa a un parque natural, Sandringham es una propiedad de 32 kilómetros cuadrados. Allí se encuentra Anmer Hall, una mansión de diez habitaciones que Isabel II regaló a su nieto Guillermo para que sea su casa de campo. Los Duques de Cambridge podrían permanecer todo este mes allí e incluso buena parte del verano, porque le proporciona mayor calma y privacidad.

Por su parte Londres sigue festejando a la nueva Princesa. Esta mañana lo hizo con una salva de 62 cañonazos en Hyde Park y la Torre de Londres, a cargo de granaderos vestidos de época. Además de que los ingleses cultivan y respetan sus tradiciones de manera admirable, toda la pompa entorno al bebé real es también una fabulosa operación de márketing para el país. De hecho las visitas a Londres batieron récords en 2013, el año en que nació el Príncipe Guillermo.