Sofia Hellqvist: concursante de «Gran Hermano» y en 2015, Princesa
El Príncipe de Suecia, Carlos Felipe, y su novia, Sofia Hellqvist, anuncian su compromiso de boda - efe

Sofia Hellqvist: concursante de «Gran Hermano» y en 2015, Princesa

Carlos Felipe de Suecia se ha prometido. El pasado sexual de la novia no le ha disuadido

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El pasado viernes fue agitado en el Palacio Real de Estocolmo. Cuando Sofía Hellqvist (29 años) se levantó por la mañana no se podía imaginar que su día sería completamente diferente a lo que ella había previsto. «Me lo ha preguntado esta mañana y yo claro, le he dicho que sí». Con estas palabras, la novia de Carlos Felipe de Suecia (35) anunciaba en los jardines de Palacio su próximo compromiso. Lo que la Casa Real pronosticaba como un romance pasajero y equívoco, ha terminado en un enlace nupcial que tendrá lugar en 2015. No era de extrañar que fuese ella la que anunciase la buena nueva. Al parecer, el Príncipe es muy tímido y la que lleva la voz cantante en la relación es la exstripper. La joven pareja ya ha comenzado a reformar la que será su futura casa, Villa Parkudden, situada en el barrio Djurgården (en Estocolmo).

La Casa Real hizo pública la relación en julio de 2010. Dos meses después vivían juntos. Siempre se ha visto a la pareja muy unida. Las muestras de cariño en público son constantes. Casi empalagosas. Pese a todas las críticas por su pasado, el pueblo sueco apoya a la futura mujer de Carlos Felipe de Suecia. No son de la misma opinión los miembros de su familia. El Rey Carlos Gustavo (68) no está satisfecho con su futura nuera. La Princesa Magdalena de Suecia (32) también manifestó su descontento cuando en 2013 no la incluyó en la lista de invitados a su boda.

Posados eróticos

El pasado de la futura mujer de Carlos Felipe de Suecia no es precisamente el de una mujer ejemplar. En 2009 el Príncipe decidió acabar con su relación de 10 años con Emma Pernald. Siguiendo el ejemplo de su padre, decidió salir a divertirse. Paliar las penas con fiestas, vino y mujeres a las que seducir. En 2010 se hacía pública su relación con Hellqvist, una joven camarera que trabajaba en el club nocturno que frecuentaba el Príncipe. El escándalo en Suecia fue sonado.

Con tan solo 20 años, la novia (y ahora futura mujer) de Carlos Felipe posó semidesnuda para la revista «Slitz». Las fotografías, hasta ese momento sólo conocidas entre los lectores de la revista, dieron la vuelta al mundo al conocerse el noviazgo. Se convirtió en la stripper de la Casa Real. Fue en 2004 cuando la futura mujer de Carlos Felipe se alzó con el título de Miss Slitz entre todas las modelos eróticas que habían sido fotografiadas. Hellqvist se encontraba en el punto álgido de su fama cuando decidió participar en «Paradise Hotel», el Gran Hermano sueco. Gracias a ese programa quedan guardadas todas las escenas subidas de tono que Hellqvist protagonizó con diferentes compañeros.

Se podría decir que los suecos conocen en profundidad el carácter y fisonomía de la futura princesa. Después de aquel escándalo decidió viajar a Nueva York para comenzar una nueva vida. Cuando parecía haber rehecho su vida conoció a una joven y mundialmente conocida estrella del porno en Los Ángeles, Jenna Jameson, con la que trabajó como actriz erótica compartiendo más que una cámara.

Corría el año 1972 cuando Carlos Gustavo y Silvia (70) de Suecia se conocieron. Ella trabajaba como azafata en los Juegos Olímpicos de Munich. El Rey, un joven apuesto con fama de mujeriego y buen anfitrión, acudió a visitar las instalaciones y se quedó prendado de su futura mujer. Se conocieron. Enamoraron. Ilusionaron. Y, contra todo lo establecido, el Rey se casó con aquella hermosa mujer de alegría brasileña y organización germánica.

«He conocido a esta joven y sencillamente me ha hecho click». Así presentaba el actual Soberano a la mujer de su vida. Luego vino la boda de los Herederos al Trono de Suecia. La idílica pareja de jóvenes, guapos y apuestos con un futuro escrito a lápiz que ellos deberían sancionar con las plumas de la Corona. Cuarenta y dos años después de aquel «sí, quiero», la Casa Real de Suecia vuelve a vivir una pedida de mano por parte de un Príncipe.