Dos «material girls»: Madonna y su hija Lourdes. - AP

Hijas modelo

Llevan el glamour en los genes. Guapas, ricas y con clase, siguen los pasos de sus madres en el mundo de la moda. Son la nuevas herederas

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Un impresionante vestido-corsé de encaje negro, firmado por Dolce&Gabanna, subraya la todopoderosa presencia de la madre. Otra pieza de los diseñadores italianos, una faldita de flecos, evidencia que la hija ya está metida en faena: su momento de gloria ha llegado y tan sólo hay que perpetuarlo. La madre necesita poco más que una cruz de oro sobre el pecho para epatar. Como siempre. La hija, fiel al dictado adolescente, desdibuja cualquier promesa de refinamiento con cuatro notas de rebeldía: chupa de cuero, medias de rejilla, botas Doctor Martens y mitones semitransparentes. La premiere en Nueva York del musical «Nine», hace seis meses, situó definitivamente a Lourdes Maria Ciccone Leon, Lola para los más íntimos, en ese círculo de chicas it (quienes crean tendencia), en el que sobrevivir es un trabajazo. Lourdes, sin embargo, tiene un aval: es la primogénita del más sobresaliente icono pop: Madonna.

Sobre la relación entre madres e hijas, sobre esa difícil y en ocasiones incomprensible conexión, se han escrito novelas, discursos, tratados y poemas. Pero no se trata de intelectualizar lo que igual puede ser una fuente de felicidad o un tormento. Hoy nos quedamos con su fachada más rutilante, precisamente cuando Lourdes comienza a caminar allí donde nuestras otras it girls ya se han asentado.

Y es que, en los últimos tiempos, la gran estrella apenas aparece en público sin su heredera. Camino de los 14 años, Lourdes ya es una marca: el próximo agosto, los almacenes Macy’s lanzarán una línea de ropa y complementos inspirada en ella, con precios que no irán más allá de los 40 dólares. ¿El nombre? Material Girl.

Por encima de la media

De otra pasta, aunque de similar esencia, se nos antoja la hija de Mick Jagger y Jerry Hall. Georgia May acaba de superar la mayoría de edad y, de paso, sacar la cabeza muy por encima de la media de su pandilla de pijas rebeldes, un grupo en el que Alice Dellal («cuñada» de Carlota Casiraghi) o Pixie Geldolf parecían ser lo más. Pues no, queridas, lo más de lo más es esta criatura sexy y desafiante. Georgia es puro rock and roll.

Dulce y discreta, más pop, resulta la primogénita de Simon y Yasmin Le Bon. Él, bandera de los nuevos románticos al frente de Duran Duran; ella, una diosa sobre la pasarela que, a sus 45 años, mantiene intacta la planta de supermodelo. Amber, antaño una niña muy bien criada, hoy es «una modelo que se encuentra cómoda en su piel». Palabra de madre.

Dree Hemingway, hija de Mariel y bisnieta de Ernest, hace tiempo que aflojó el vínculo familiar. Igual que Elettra Wiedeman, sucesora de Isabella Rossellini. Dree confiesa que le van más las novelas de Scott Fitzgerald que la obra de su célebre bisabuelo y Elettra subraya Wiedeman sobre el apellido Rossellini. Ambas, sin embargo, recorren el mismo camino que antaño trazaron sus progenitoras.

Y cerramos con Julia Restoin-Roitfield. La bella y exquisita Julia. Criada a las faldas de su carismática madre, Carine Roitfield, editora de «Vogue Paris», conoce los entresijos de la moda desde que era una párvula. Es el último y más potente referente para los fashionistas.