Meghan Mrkle
Meghan Mrkle - Reuters

El «efecto Meghan» ya es real

Su corrección sin cursiladas supone «aire fresco» para el estilo de la monarquía británica

MadridActualizado:

Siempre que llega un nuevo miembro garboso a una familia o a un grupo social establecido, se produce un efecto de «réplica». Tal es el caso de la llegada de Meghan Markle a la familia Windsor. La visita del Príncipe Harry y de su prometida esta semana a una emisora de radio en Brixton (Londres) ha vuelto a tener repercusión por la sencillez de la futura Duquesa de Sussex. La actriz norteamericana, de 33 años, combinó holgados pantalones negros de Burberry de 600 euros, pendientes de 250 euros de Les Plaisirs de Birks, zapatos negros de Sarah Flint de 330 euros y un fular gris de unos cien euros de Jigsaw, una marca británica para la que Catalina de Cambridge trabajó durante unos meses. Pero fueron probablemente el largo abrigo gris modelo «Brando» de Smythe, de 650 euros, y su pelo recogido con un estilo improvisado, lo que más llamaron la atención.

Abrigos, pieza clave

Y es que desde que Meghan ha aparecido, los abrigos se han convertido en una pieza clave del vestuario de las royals. Sus abrigos, sencillos, con cuello de caída asimétrica, cruzados, monocromáticos o de corte marinero, los han replicado ya Catalina de Cambridge o Doña Letizia. Las botas de ante que lució Meghan en su segunda aparición pública también se han visto reinterpretadas.

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Catalina de Cambridge, que comenzó su andadura pública con un estilo algo cursi, muy típico de la ciudadana media de la «pérfida Albión», ha ido puliéndose en cuanto a cortes, peinados y accesorios. La llegada de Meghan a escena, con la naturalidad californiana y la seguridad de quien pregunta ante la duda e intenta adaptarse a su manera, probablemente imponga su estilo desenfadado pero protocolariamente correcto entre las féminas más jóvenes de una familia donde ellos visten muy bien y ellas no tanto.

La protagonista de «Suits», que se siente muy cómoda con vaqueros, prendas negras y azules, camisas sencillas y blazers, está dando un toque sport chic de inspiración parisina a la corte británica. Todo un logro fácil de conseguir, aunque no se tengan los 2.100 euros que costaba su atuendo de esta semana, ya que por una fracción de esa cantidad, las marcas españolas low cost proponen prendas similares.