El periplo de Guti por tierras de Tucumán
El futbolista y su novia, de paseo por Buenos Aires antes de Navidad

El periplo de Guti por tierras de Tucumán

Es una imagen increíble, pero no por eso menos cierta. Guti y su novia viajaron hasta Tucumán, la pequeña provincia en el norte de Argentina donde nació ella, para celebrar la Navidad

M. B.
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La modelo y reportera Romina Belluscio es capaz de mover montañas. Y decimos esto no solo porque ha conquistado el corazón de José María Gutiérrez... y el de millones de españoles que la ven cada mañana en «Espejo público», sino también porque ha logrado que su coqueto novio, uno de los últimos solteros de oro de esa especie metrosexual, cambie la juerga loca de sus tiempos madridistas por la tranquilidad de la «yunga» (selva tropical) tucumana.

Es una imagen increíble, pero no por eso menos cierta. Guti y su novia viajaron hasta Tucumán, la pequeña provincia en el norte de Argentina donde nació ella, para celebrar la Navidad. Y mientras en la españolísima Boadilla del Monte unos ladrones desvalijaban la casa de la ex mujer del futbolista, Arancha de Benito, la flamante pareja brindaba con champán en la terraza del lujoso hotel-spa «ecológico» Sol San Javier, en la cima del cerro San Javier.

Y como no podía ser de otra forma, Guti cantó a los cuatro vientos su amor vía Twitter. «En Argentina de vacaciones, qué bonito es Tucumán, lleno de selva y paz. Me pasaría días aquí sin hablar y con un buen libro en la mano. Happy», fue el mensaje que colgó él en la red de microblogging, sin saber que su nueva tierra adoptiva es una de las provincias más pobres del país iberoamericano, donde, según los expertos, el 35 por ciento de la población sufre de algún tipo de desnutrición.

Pero el jugador no tiene la culpa. Desde un hotel cuatro estrellas a casi 2.000 metros de altura la miseria es casi imperceptible. O invisible si encima nos ofrecen un pack navideño que incluye baño finlandés y escocés, parapente, trekking, cabalgatas, mountain bike y senderismo. Después de todo, un metrosexual nunca descuida su imagen. Ni siquiera en la selva.