Alfonso Díez, el hombre del año
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Alfonso Díez, el hombre del año

El 5 de octubre, Alfonso Díez se convertirá en el tercer duque de Alba. Esta es la historia del funcionario palentino que llevará al altar a Cayetana Fitz-James

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Soltero, 61 años, funcionario del Estado, sin hipotecas, sin hijos, alto, con buena presencia, refinado, natural de Palencia, de familia numerosa, católico, discreto, alegre. Así podría ser la carta de presentación de Alfonso Díez Carabantes en una web de solteros. Pero el palentino ya está comprometido, nada más y nada menos que con la duquesa de Alba. Y quedan cuatro días para una boda que será titular de todos los medios de comunicación.

Pero, ¿quién es Alfonso? Eso es lo primero que se preguntaron los seis hijos de Cayetana Fitz-James Stuart cuando supieron que su madre tenía novio. Aunque en principio sonaba a broma, a lo largo de casi cuatro años la «broma» se convirtió en una realidad que culminará con un enlace que será el tercero para la aristócrata y el primero para el funcionario.

Desde hace unas semanas, Alfonso Díez vive en permanente estado de angustia, agobiado por todo lo que se dice sobre él, su pasado y sus amistades, y con cierto temor a que alguien pueda boicotear en el último minuto una ceremonia que se celebrará en la capilla del palacio de Las Dueñas y a la que acudirán no más de 35 invitados.

El gran espaldarazo a los novios ha tenido lugar esta semana, durante la audiencia privada que ambos mantuvieron en el palacio de La Zarzuela con Su Majestad el Rey. Al igual que en sus anteriores bodas con Luis Martínez de Irujo y Jesús Aguirre, Cayetana quería presentar a Don Juan Carlos al que será el próximo duque de Alba y contar así con su apoyo. Ante la respuesta afirmativa del Rey, viajó en AVE de Sevilla a Madrid, el pasado martes, para poder estar el miércoles en La Zarzuela y dar así un paso fundamental para su nueva vida.

¿Qué le ha dado Alfonso a Cayetana?, se preguntan muchos. Dicen que ganas de vivir. Se conocieron hace más de 30 años, gracias a que Jesús Aguirre era muy amigo de Pedro Díez («el chamarilero»), hermano de Alfonso y propietario de una tienda de antigüedades. Y se reencontraron décadas después, cuando ella se hallaba casi impedida, con fuertes dolores de espalda y problemas de movilidad, y con un profundo sentimiento de soledad.

El reencuentro

A Cayetana le cambió la vida cuando se topó con Díez en un cine de Madrid. Hablaron, recordaron tiempos pasados y quedaron en verse. Desde entonces, su historia de amor fue a más. Han luchado mucho. Han tenido que callar bocas, poner demandas, firmar documentos y hasta repartir la herencia de la duquesa en vida para que sus hijos no pusieran impedimentos al enlace. A sus 85 años, Cayetana no quiere guerras.

A fin de cuentas, Alfonso tiene 61 años, un sueldo que no llega a los 2.000 euros (lo que cobran las doncellas de palacio), un piso de menos de 100 metros cuadrados en el madrileño barrio de Chamberí, un apartamento compartido con varios hermanos en Jávea (Alicante) y numerosas antigüedades que antes vendía en la tienda de su hermano Pedro y que ahora guarda donde puede desde que cerraron el negocio.

Les separa su posición social y económica, pero les une su pasión por el cine, el arte, los viajes y las antigüedades. Para ambos, un plan perfecto es salir a comer, ir al cine en sesión de tarde y, luego, quedarse en casa. Cuando están separados, sus conversaciones telefónicas duran horas. Y si están en Sevilla, les gusta cenar en Las Dueñas y compartir un vídeo o un libro.

Indagar en el pasado sentimental de Alfonso, quien siempre se ha movido en un ambiente culto y refinado, no es fácil. De él se han oído muchas cosas, pero nadie ha podido confirmar nada. La única persona que apareció en un programa para decir que había mantenido relaciones con el futuro tercer duque de Alba hoy está a la espera de juicio. Para Alfonso, quien aseguró que no conoce «de nada a ese señor», aquello fue una canallada.

En el momento oportuno

Un conocido de Palencia le recuerda como una persona «muy buena, divertida y educada». Sólo pone una objeción: tanto él como su hermano Pedro, dice, «eran un poco interesados». «Solían organizar cenas en su casa para amigos y allí siempre acababan queriendo venderte algún cuadro», recuerda. De entre sus actuales amigos, Carmen Tello (madrina del enlace) asegura que «Alfonso ha llegado a la vida de Cayetana en el momento oportuno. Es alegre, positivo, activo, comparten aficiones y lo único que sé es que ella está encantada con él».

Con prudencia ha vivido y con prudencia se despide de la soltería. Alfonso Díez ha querido trabajar hasta el último día en su puesto de funcionario y ahora librará los quince días que le corresponden por boda, más otros que tiene acumulados por trabajar algunos sábados. De todas formas, nadie le espera en el Ministerio convertido en duque de Alba. Tiene todo el papeleo preparado para pedir una excedencia y de ahí, a la jubilación. No está dispuesto a perder lo que le corresponde tras cotizar durante más de treinta años.