Niños Ricos
Andrea Casiraghi y Tatiana Santo Domingo

Niños Ricos

Les llaman los «eco-fashionistas». Son hijos de banqueros, políticos, empresarios y nobles, pero se están labrando un nombre propio defendiendo el comercio justo y apoyando causas ecologistas

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¿Dónde han quedado los «pobres niños ricos» que dilapidaban sus fortunas a golpe de sexo, droga y rock&roll? En los tiempos que corren, con los indignados del mundo coronados como «la persona del año» por la revista «Time», las caras más jóvenes de la jet-set prefieren desempolvar sus chequeras en galas benéficas para salvar al tercer mundo que en botellas de champán en los clubes de moda de Nueva York.

La heredera colombiana Tatiana Santo Domingo, más conocida como la novia de Andrea Casiraghi, está disfrutando de las mieles de la fama propia gracias a su firma de ropa, Muzungu Sisters, un juego de palabras en inglés y suajili que significa «hermanas viajeras». La marca, que fundó en 2009 junto a su amiga iraní Dana Alikhani, ha revolucionado la industria de la moda con el comercio on-line de artesanías hechas por indígenas de los cinco continentes. Diseños exclusivos, sí, pero bajo las reglas del comercio justo.

Pantalones «gaucho» de Argentina, mocasines de Marruecos y chaquetas bolero del Perú son algunas de las prendas que se pueden encontrar en Muzungu (muzungusisters.motilo.com). Tatiana, graduada en Comunicación por la Universidad Americana de Londres, y Dana, una especialista en derechos humanos y ex voluntaria del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, viajan por todo el mundo buscando «piezas únicas», como las mochilas creadas por la tribu Kankuamo, una de las más sufridas de Colombia.

«Estamos felices de poder trabajar con comunidades tan diversas y ayudar a mantener vivas ciertas tradiciones culturales», explica Dana a ABC. «Nuestra marca se define por una sed de viajes, por conocer el mundo», agrega, adelantando que en 2012 visitarán México, Sudáfrica y Laos para fichar a nuevos artesanos en su red de comercio honesto. ¿Y cuál es el precio justo? Una chaqueta de alpaca «made in Machu Picchu» cuesta 342 libras (407 euros).

La misión de una amazona

Otra estrella del clan Casiraghi que se ha sumado a las filas «eco-fashionistas» es la hija de la princesa Carolina de Mónaco, Carlota. La amazona de 25 años acaba de presentar el segundo número de «Ever Manifiesto», una revista gratuita que busca «inspirar cambios positivos en nuestra forma de vida, generando soluciones sustentables para proteger el planeta». Un declaración de intenciones más digna de la cumbre de Durban que de una revista que solo circula por las tiendas chic de Milán y París.

«Solo la publicamos cuando tenemos algo que decir o a alguien a quien apoyar», aclaró Carlota en una entrevista a «The New York Times». ¿Y quiénes tienen voz en este magazine que clama por «romper con el ritmo de la moda»? Gucci, por ejemplo. Para el último número, la directora creativa de la firma italiana ayudó a organizar un concurso para diseñadores «verdes». La ganadora fue una estudiante del Instituto Francés de la Moda que creó un bolso con asas de bambú... ya disponible en las tiendas Gucci.

Por su parte, David Mayer de Rothschild podría haber sido el chico de oro de la city londinense, el delfín del imperio financiero fundado por Mayer Amschel Rothschild. Sin embargo, al terminar sus estudios de Ciencias Políticas, prefirió especializarse en medicina natural. En 2001 compró una granja orgánica en Nueva Zelanda y comenzó su trabajo como activista ecologista. La huella de la industria petrolera en la selva ecuatoriana y los efectos del calentamiento global en el Polo Norte han sido algunas de sus cruzadas, aunque su aventura más famosa hasta ahora es la del «Plastiki»: una travesía de seis meses en un barco hecho con 12.500 botellas de plástico recicladas para denunciar la polución en el Pacífico.

Brotes verdes

Benjamin Goldsmith, otro de los grandes nombres de la banca británica y hermano de Jemina Khan —ex de Hugh Grant—, prefiere luchar en la guerra ambientalista con las armas que heredó de su familia: las finanzas. Con 31 años ya es dueño de WHEB Group, un fondo de capital de riesgo que invierte en tecnologías limpias y que, según «The Telegraph», es líderen Europa.

Al otro lado del Atlántico, Kick y Bobby Kennedy ayudan a su padre, el ecologista Robert Kennedy Jr., en la Fundación Riverkeeper, dedicada a la protección del río Hudson. Aunque los pequeños Kennedy también aspiran a triunfar en el mundo de la actuación. El verde es el nuevo negro entre la high class. Y puede que la moda también llegue a Hollywood.