Maneras de ser «ex»
Paula Echevarría - abc

Maneras de ser «ex»

A Paula Echevarría, señora de Bustamante, le ha tocado ser ex mamá

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Eso de ser el «ex», o la «ex», viene siendo no sólo una curiosa condición civil, tras el matrimonio o el noviazgo, sino también un frondoso oficio, lo quieran o no lo quieran los famosos, que a veces sí lo quieren. Malena Costa, por ejemplo, ha pegado el gran estirón de monada de portada tras adornarse «ex» de Carles Pujol. Es un caso más de guapa que triunfa de solitaria tras el fracaso de novia de un titán de la Champions, que ya vemos que puede resultar un fracaso con mucho o suficiente futuro. Suele ocurrir.

Arantxa Sánchez Vicario truena ahora en los papeles no por la causa de «ex» tenista, sino por la de «ex» hija, ya que se comunica con sus padres vía demanda. Quiero decir que la «ex» no es sólo la que perdió el novio o el marido. Carmen Cervera es «ex» madre de Borja Thyssen, porque no se llevan.

Rocío Carrasco es «ex» Rociíto, porque dejó los platós de trifulca y lleva retirada vida de rica heredera. El duque consorte de Alba es «ex» Alfonso Díez, porque dejó el funcionariado por el palacio. Es un «ex» al revés, o sea, por amor. Si me apuran, Don Iñaki Urdangarín es un «ex» yerno ideal, hasta que se demuestre lo contrario. O no.

Isabel Pantoja es «ex» viuda de España, porque ahora la viuda de España es un viudo, José Ortega Cano, que tiene perfil de sable de cargar luto interior por sus mujeres perdidas, de Rocío Jurado a su madre, pero también de llevar mucho luto vivo por él mismo.

Un título al alza

Ya vamos comprobando que hay muchos modos de ser «ex», y no sólo esa costumbre de prosperar como «ex» de torero o futbolista, que es el oficio de tantos zánganos o zánganas con poco o ningún oficio. Incluso en los anuncios de contactos sale alguna alegre que se prestigia como «ex» de futbolista, como si aquel, o aquellos, que la requieran fueran buscando la tertulia deportiva y no el kamasutra furtivo.

Jose Mourinho ha llegado al virtuosismo de ser «ex» entrenador del Madrid mientras peleamos por la Liga y la Champions. La culpa la tiene el chachachá verbal de la prensa inglesa, que se empeña en divorciarlo del Bernabeu.

En la tele, los «ex» o las «ex» pillan empleo, y hasta se jactan de periodistas, pero ya vemos que entre los oficios no de garrafón puede uno ser un «ex» a su pesar, y con el matrimonio campeón, como Mou. A Paula Echevarría, señora de Bustamante, le ha tocado ser «ex» mamá, porque la dieron por embarazada, pero ella ya ha dicho que no.

Las «ex» hablan mucho de sus «ex», y la prensa se prepara a menudo el morbo de ver si se dan o no se dan el saludo dos «ex» de Francisco Rivera, que es espada primerísimo de muchos ruedos. Demi Moore no le pilla la postura a eso de ser «ex» de Ashton Kutcher, pero él sí, y hasta hace mucha gimnasia nocturna con la x de la palabra «ex», auxiliado por macizas de jacuzzi.

Alberto Contador es «ex» campeón del Tour de Francia, aunque no nos dejen claro si se dopó él o la bicicleta, y Baltasar Garzón ha salido «ex» juez para bastante rato, previa sentencia de inhabilitación. La semana ha sido, si nos fijamos, un guateque de muchos «ex», cada cual a su estilo. Esto de ser «ex» te acaba pillando, aunque no te cases, sólo que sin boda a lo mejor te sale más barato. A Urdangarín se le ha devuelto el título de «ex» deportista, y su juicio en Mallorca se apareja con la seguridad populosa de un partido de alto riesgo.

Tita sigue fija en su oficio de «ex» madre de Borja, que es un modo de ejercer mayormente de suegra cabreada de Blanca Cuesta, la esposa del «ex» hijo, a la que yo creo que Carmen sólo ve como una sirena de piscina que pasa mucha temporada en Ibiza, tocándose los tatuajes. Isabel Pantoja sigue de «ex» de Julián Muñoz, hasta que el papeleo de la «Operación Malaya» al fin los separe. Estamos todos hechos unos «ex». A menudo sin saberlo.