Las consortes del clásico
Irina Shaayk, siempre espectacular - ABC

Las consortes del clásico

Lo que trae el clásico de esta noche es una alineación de consortes con mucho cromo de futboleras de la belleza

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Lo que trae el clásico de esta noche es una alineación de consortes con mucho cromo de futboleras de la belleza. Citando rápido, el Madrid aporta a Irina Shayk, Sara Carbonero y Nagore Aranburu, que son las respectivas de Cristiano Ronaldo, Iker Casillas y Xabi Alonso, cada una a su estilo, y disculpen las aludidas la cita a bulto, que no quiere ser comparación, sino mera ilustración. El Barça presenta a Yolanda Cardona, Antonella Rocuzzo y Shakira, que son las respectivas de Víctor Valdés, Leo Messi y Gerard Piqué.

Hay más, pero para qué enredarse. Nos sale enseguida otro calendario Pirelli, quizá hasta mejorado, que ya es mejorar. Ellas hacen el partido a su manera, jugando sin balón, y con esas camiseta de firma que les suelen quedar como un bikini de invierno. Más allá de estos nombres, lo que uno ve es que la chica maravillosa y el futbolista prodigioso es pareja de mucha tradición. De mucha tradición y de mucha portada.

Las Misses han sido siempre bigardas que iban de Miss a más, si se coronaban de novias de un mozo del Madrid, o del Barça. Carles Puyol anduvo enamorado, hasta ayer, de una torre de hermosura, Malena Costa, y Sergio Ramos, si tiramos de hemeroteca, alegre o no, sale cazador de monadas de podio como Elisabeth Reyes o Amaia Salamanca. Sergio es un Conan del ligue, y a éste no es fácil echarle el lazo, como cuando pilla carrera de furia por la banda. Yo le admiro que cambie de novia bajo la misma alegría con que ensancha el atlas de tatuajes.

Guti también ha sido a rachas de este linaje de indómitos, aunque ahora parece andar serio con Romina Belluscio, que es de lámina argentina. Iker, antes de ser el chico de Sara, era el chico de Eva González, y si vamos todo seguido, hacia atrás, nos consta que Iván Zamorano, pichichi madridista, enamoró en su día a la emocionante Eugenia Santana, Miss España, como varias de las citadas.

Lo que a uno le interesa de este asunto es que los del fútbol le han quitado estrellato, entre el mujerío, a los de los toros, salvo Francisco Rivera, que es espada principal fuera de los ruedos. Los toreros han sido, desde siempre, «morenos de verdes lunas» que entraban y salían mucho del armario, pero del armario de los hoteles, para sacar de ahí a una maciza escondida y urgente y echar un rato. No arriesgaré que los toreros han perdido afición, naturalmente, pero las famosas de escaparate, y las minifalderas de spot,y hasta la cleopatras de polígono, prefieren a los metrosexuales de la pelota, empezando o acabando por Irina Shayk, ese prodigio, que tiene frenado de soltería a Cristiano Ronaldo. Van a verles, al campo, en romería de novias imposibles, o no tanto.

Otras parejas universales

Ahora, los futbolistas son unos cachas pluriempleados de mechas, con coro de porsches y chulería de otro idioma. Ganan en donjuanismo a los duques de gimnasio y a los poetas con visa, que alguno hay. Hoy, la pareja universal no es Penélope Cruz y Javier Bardem, sino Casillas y Carbonero, o Piqué y Shakira. Vivimos la apoteosis del futbolista como hombre anuncio de sí mismo, ahí donde vaya. Las nuevas guapas en flor sueñan con fichar, para el corazón, a los famosos del joven músculo y la melena enrevesada. Yo aprendí en el recreo de la infancia que Ignacio Zoco era marido de la cantante María Ostiz, y Pirri de la actriz Sonia Bruno. Qué tiempos aquellos. Ahora mandan ya los de Mourinho o Guardiola, a los que, por cierto, no falta un guateque femenino en cada grada. Lo único que el cupo de esposa de guapo de la Champions anda más bien justo. No nos van a caber todas. Métete a Miss, cómprate una biblioteca de tangas y ponte apartamentito en la capital para eso.