Se abre el otoño, comienza la berrea
Durante la berrea, los ciervos machos compiten por las hembras - ABC

Se abre el otoño, comienza la berrea

De norte a sur, llega la estación ideal para disfrutar de uno de los espectáculos más bellos de nuestros campos

J.C/J.P-G/J.T-P
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El final del verano, marcado por la reducción de las horas de luz, promueve que los ciervos sientan la llegada del celo. La época en que ocurren los apareamientos es conocida como berrea, debido al sonido profundo que emiten los machos. Y cuando comienza la berrea, los grupos de hembras y los machos, normalmente solitarios, se van a las zonas donde tradicionalmente tienen lugar los comportamientos relacionados con la reproducción. Estas áreas suelen caracterizarse por ser zonas abiertas en las que los individuos se distribuyen en agregados. Las hembras forman grupos de parientes: abuelas, madres y nietas.

Los machos compiten entre sí por hacerse dueños de los grupos de hembras. Esta competencia provoca procesos de selección que hacen que las mejores características genéticas pasen a la siguiente generación, contribuyendo a la conservación de las poblaciones naturales de ciervos.

Respetar el ciclo natural

Una inadecuada gestión de la caza puede distorsionar los procesos que ocurren durante la berrea. Por ejemplo, en múltiples áreas se cazan machos de ciervo en grandes cantidades provocando que la pirámide poblacional se desequilibre y pase a estar formada por muchas hembras y sólo unos pocos machos jóvenes. Esta estructura poblacional desigual es responsable de la existencia de una situación totalmente diferente durante el período de apareamiento.

Esto no sólo se traduce en una pérdida de «espectáculo» para los observadores de la naturaleza. El sistema de apareamiento, la berrea, implica la existencia de procesos evolutivos basados en la competencia entre los individuos que hacen que se mantengan buena parte de las características biológicas propias de los ciervos. La anormalidad en el desarrollo de estos procesos puede tener consecuencias perjudiciales para las poblaciones a corto y largo plazo. La existencia de berrea, en el sentido de actividad sonora y competitiva de los machos, es un buen indicador de la actuación de la selección natural y por tanto de la salud genética de las poblaciones.

Mejor desapercibidos

Desde hace años se están potenciando las ofertas y paquetes turísticos en la berrea. Es mucho el interés que la gente muestra por disfrutar del campo en estado natural y qué mejor que aprovechar este regalo que la naturaleza nos ofrece en otoño.

Debemos acercarnos al campo en esta época con respeto y discreción. Aunque los ciervos bajan la guardi, no debemos perturbar el ciclo natural de la especie y pasar lo más desapercibidos posible. Prismáticos, ropa cómoda y una cámara de fotos con un buen objetivo serán imprescindibles para aprovechar la jornada.

Aunque la berrea puede parecer igual en toda España, algunos matices las diferencian de norte a sur. No es lo mismo una berrea en tierras de Andalucía o Extremadura, en las que hay un alto número de ciervos y muchos bramidos, que otra en el norte: Asturias, Cantabria o la zona norte de Castilla y León, donde hay menos ejemplares, aunque en aquellos profundos valles resuenan los bramidos de forma impresionante. Les invitamos a descubrirlas y disfrutar de todas ellas.