Uno de los mosaicos que pueden verse en la Casa de Materno, en Carranque (Toledo)
Uno de los mosaicos que pueden verse en la Casa de Materno, en Carranque (Toledo) - A.Vasco

Carranque, un trocito de Roma en Toledo

Las ruinas arqueológicas de este municipio de La Sagra toledana son una excepcional muestra de mosaicos datados en la segunda mitad del siglo IV

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Por puro azar. Así se encontró el primer mosaico de la larga lista que hoy compone el conjunto arqueológico de Carranque. Las responsables de que hoy podamos disfrutar de este trocito de historia fueron unas labores agrícolas llevadas a cabo por Samuel López Iglesias, vecino de esta localidad de poco más de 4.500 habitantes. La gran relevancia del hallazgo provocó el inicio de varios trabajos arqueológicos que se desarrollaron sin cesar desde 1985 hasta 2010, pasando por la dirección de diferentes manos. Después de varios años de esfuerzo, hoy en día el visitante consigue trasladarse hasta la antigua Roma sin salir de España.

Con una superficie de unas 18 hectáreas, el complejo ofrece varios atractivos turísticos: un mausoleo, un complejo dedicado a la fabricación de aceite y vino, un edificio palacial y la casa de Materno –que es la máxima «joya» del lugar–. Declarado Parque Arqueológico y abierto hace 11 años, la simple visita a la colección de mosaicos de la Casa de Materno ya valdría por sí sola una excursión a Carranque. A través de una serie de plataformas elevadas el visitante puede contemplar desde el «aire» el conjunto de preciosas teselas que embellecían el suelo de la construcción.

La más llamativa de ellas podría ser la recreación de Neptuno en la « Fuente del Océano». El dios del mar romano queda inmortalizado a través de vivos colores con antenas y pinzas de cangrejo –atributos de varios animales marinos– en un suelo con ligera inclinación. En su día, este habitáculo se cubría con agua para simular la sensación de que el dios vivía realmente bajo el agua.