«Cocidaco» madrileño en la Taberna de la Daniela (sólo para valientes)
Las carnes del cocido de La daniela - flickr

«Cocidaco» madrileño en la Taberna de la Daniela (sólo para valientes)

Haga o no calor, en la Villa y Corte siempre es recomendable comer este plato tan castizo

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Es un suicidio. En pleno mes de julio, en Madrid. Con Lorenzo pegando fuerte, intentando batir sus propios récords en cada «ola de calor». El plan que sugiero para este fin de semana es sólo para valientes que no renuncian a lo más castizo. Escribo desde la capital de España, y aquí, haga o no calor, siempre es recomendable comer un buen cocido acompañado por buenos amigos. Aun si uno pierde la vida en el intento, habrá merecido la pena. Y si es en La Taberna de la Daniela, mucho mejor.

Me he enfrentado en dos ocasiones a este cocido, y las dos veces me rendíSon cuatro las tabernas que hay en Madrid: La Daniela Goya, en la calle General Pardiñas 21; La Daniela Bernabéu, en Gutiérrez Solana 2; La Daniela Cuchilleros, en el número 9 de la calle homónima y La Daniela Medinaceli, en el 7 de la plaza de Jesús. De las dos que conozco, la que está junto al estadio del Real Madrid y la de Cuchilleros, junto a la plaza Mayor, mi preferida es esta última. No creo que sea por razones culinarias, sino por el lugar donde se encuentra, en pleno corazón de la Villa y Corte.

El cocido de La Daniela se sirve en «tres vuelcos». El primero es el de la sopa, «que sonroja las mejillas y entra sola calentando de la nuez a la espinilla», según explican en la Taberna. El segundo, el de los garbanzos, las patatas y la berza, «los gabrieles, que son las joyas de este bendito Madrid y los comemos “remojaos” con vinillo del país». El tercero es el de las «carnes engalanadas que terminan la ceremonia»: morcilla, chorizo, pollo, tocino, morcillo y lacón. Todo por 25,60 euros.

Los que saben de esto del buen yantar recomiendan asimismo probar las croquetas y el besugo del lugar. Y no dudo de que los fritos y el pescado de La Daniela son « bocatto di cardinale», pero yo voy a La Taberna a lo que voy, a por su «cocidaco», expresión que suele utilizar don Israel Viana, experto en este manjar tan castizo y redactor de ABC. Y para regar la hazaña, un tinto. La carta de vinos de La Daniela, muy amplia, incluye blancos, rosados, cavas y champán, pero lo mío es la «sangre de toro».

Me he enfrentado en dos ocasiones al cocido de la Taberna de la Daniela, y las dos veces me rendí. No pude terminar lo que pusieron sobre la mesa. Ni yo ni mis compañeros. Pero habrá una tercera, pronto, y haga o no calor mis amigos y yo ¡venceremos!