El patio de «El Pajar», de lo más apetecible con el buen tiempo
El patio de «El Pajar», de lo más apetecible con el buen tiempo - el pajar
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Hamburguesas y perritos en un pajar

Un antiguo pajar se convierte en el lugar más original para salir de noche en la zona oeste de la Comunidad de Madrid

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¿Qué es lo más llamativo de este bar ? Su propio nombre lo dice: « El Pajar». La transformación de un antiguo pajar en un centro de ocio de Valdemorillo –Madrid– es de lo más curiosa. Aunque se ha adaptado a su nueva función de bar, el local mantiene cierto toque campestre: las paredes son de piedra y la iluminación recrea tonos anaranjados que recuerdan el tono pajizo de los cereales.

Y es que no sólo el nombre del bar evoca a otras épocas. La ubicación de «El Pajar» parece buscada adrede para acoger el local: en la calle Tejedores encontrarás un entorno de lo más agradable para tomarte una buena hamburguesa acompañada de patatas fritas estilo «crisscut» o un perrito caliente que sorprende por sus grandes dimensiones. También se puede picar algo más tradicional, como las migas: «Decidimos que si tenemos abuelas que hacen migas, habría que compartirlas esos domingos mañaneros», afirma el propietario del recinto.

La música es un elemento clave en «El Pajar», un local que apuesta por la música en directo, por las exposiciones fotográficas, y «por todas las personas que tienen algo que ofrecer, que por suerte son muchas». Un ejemplo de esa colaboración serían los postres y las salsas, unas recetas de las que dicen que, gracias a ellas, «hemos conseguido crear un carta competitiva y deliciosa».

Aunque el número de habitantes de Valdemorillo no supera los 12.000, este local proporciona una oferta de ocio para todos los que se quieren acercar a esta población madrileña. El lugar acaba de ser reabierto –sus puertas recibieron los primeros clientes el cercano 19 de abril– y se le ha dado un toque muy moderno: luces de colores y una decoración mimada hasta el último detalle. En el diseño de los interiores han colaborado los amigos del dueño, que incluso se han atrevido a «tunear» las sillas del local para darles un toque único.

«Quizás gracias a la crisis, o empujados por ella, decidimos abrir un bar. Decidimos que era una buena idea volcarse en este proyecto, y decidimos que todo iba a salir bien», dice Pedro Cazorla. La positividad ha envuelto desde un primer momento la idea de negocio, que estaba clara desde su concepción: «Había que generar un espacio en el que se pudiera pasar toda la tarde y toda la noche rodeado de amigos». Y lo han conseguido.

Ahora que llega el buen tiempo...

Uno de los grandes atractivos de «El Pajar» es su patio al aire libre. Mientras disfrutas de los platos que ofrece este bar podrás contemplar las estrellas sentado en su «jardín» particular. El bar ha querido mantener intacto un lugar donde la naturaleza se mezcla con el sabor de sus recetas y lo ha logrado a través de este espacio. Un pequeño rincón verde que algunos de los amigos del dueño denominan cariñosamente como «el patio de Los Simpson» por el gran colorido que recoge en los cojines fosforitos que acomodan a los clientes.