75 años del comienzo de la Guerra Civil (18 de julio de 1936)

Goebbels, el «historiador» desencantado de la Guerra Civil

Las continuas manifestaciones del ministro de Propaganda nazi a través de sus diarios, discursos y artículos se convirtieron en una destacada fuente para que muchos alemanes conocieran el desarrollo del conflicto desde un particular enfoque

Israel Viana

Goebbels, en uno de sus discursos poco antes del comienzo de la Guerra Civil (ARCHIVO ABC)

Goebbels, en uno de sus discursos poco antes del comienzo de la Guerra Civil (ARCHIVO ABC)

«Los nacionalistas avanzan. Esperemos que triunfen así. Deberíamos poder hacerles llegar armas por arte de magia». Y: «Esta es la imagen de un país después de una revolución que ha causado casi dos millones de muertos. Y encima es un aliado nuestro. ¡Espantoso!». Entre estas dos declaraciones antagónicas de Josef Goebbels transcurrieron tres años, los mismos que duró la guerra que desangró a España entre 1936 y 1939. Un período en el que los diarios, discursos y artículos publicados por el omnipresente ministro de Información y Propaganda se convirtieron en una fuente de información importante para que muchos alemanes conocieran su particular enfoque de las batallas y el avance de las tropas de Franco.

El doctor Goebbels se erigía así en una especie de «historiador» malintencionado de la Guerra Civil, con publicaciones como el «Libro Rojo sobre España» o su discurso sobre «La verdad sobre España», ambos de 1937. En el primero, por ejemplo, registraba y describía con todo tipo de detalles siniestros los ataques del bando republicano. Mientras que en el segundo, pronunciado en el congreso del partido nazi celebrado en Nuremberg, explicaba el supuesto problema español en el contexto de la lucha entre el «Imperialismo judío-bolchevique» y las «fuerzas positivas» en Europa, viendo a España como un campo experimental del «terror rojo» para un futuro ataque al continente.

Según el ABC de Sevilla, que recogió lo acontecido en el congreso de Nuremberg el 10 de septiembre de 1937, «pocas veces, ni siquiera en España, se ha logrado situar con tan certero enfoque la auténtica realidad de nuestra llamada guerra civil como lo acaba de hacer el ministros de Propaganda alemán». Goebbels, en este discurso y «apoyándose –decía– en la prensa extranjera», aseguraba que en España el número de sacerdotes y monjes asesinados era, hasta el 2 de febrero de ese año, de cerca de 17.000. Un dato al que sumó después números sobre el comercio de armas y dinero por parte de los soviéticos para tratar de probar su intervención en la Guerra Civil apoyando a la República.

«Sólo Franco es un hombre»

Todos estos discursos y textos del «historiador» nazi no sólo sirvieron para reflejar la evolución de las relaciones entre la España franquista y la Alemania del Tercer Reich en aquellos tres años, sino para ver también como fue Goebbels cambiando desde el entusiasmo inicial por el «golpe de Estado», hasta las duras críticas por el lento avance de Franco en los diferentes frentes.

El 20 de julio de 1936, tan sólo tres días después del inicio de la sublevación, hace justo 75 años, escribía en sus diarios: «En España prosigue el “putsch”. Esperemos que triunfe». Ese mismo año, sus escritos siguieron rezumando el mismo optimismo: «Nuestros mejores deseos y aviones le acompañan» (9 de noviembre) o «sólo Franco es un hombre» (11 de noviembre).

Después, Goebbels fue mostrándose cada vez más desencantado con el desarrollo de la guerra: «El avance de Franco otra vez estancado» (17 de enero de 1937), «clamorosas noticias sobre el terror rojo en España. Pero Franco no avanza. ¿Será realmente el hombre?» (24 de enero de 1937), «el ataque aéreo al acorazado alemán “Deutschland” resulta mucho más grave aún de lo que al principio se pudo pensar: 22 muertos y más de 80 heridos. Esta España maldita nos crea nos crea preocupación tras preocupación y un día quizá convertirá el mundo en llamas» (31 de mayo de 1937), «en España no se adelanta. El “Führer” ya no cree en una España fascista» (24 de julio del 37) o, finalmente, «el ejército republicano está ya en plena desbancada y lo alemanes todavía no se lo acaban de creer» (27 de enero de 1939).

La «fanática incapacidad de juicio» de Franco

No es de extrañar tampoco que Goebbels, como ministro de información y propaganda, utilizara el periódico más emblemático del nacionalsocialismo –el «Völkischer Beobachter» («Observador Popular») de Munich– para difundir sus dudas y análisis sobre la contienda fratricida. El 4 de marzo de 1939, volvía a hacer hincapié sobre ella con un artículo titulado: «El isleño y la cuestión española». Allí el cercano régimen resultó, a pesar de la victoria, mal parado una vez más. Goebbels hablaba de «cerrazón mental y política» y de la «fanática incapacidad de juicio y falta casi criminal de responsabilidad con respecto a Europa» por parte de Franco.

Así fue escribiendo Goebbels «su historia» de la Guerra Civil y ofreciéndola a sus seguidores por fascículos antes del inicio de la Primera Guerra Mundial. Y hay que tener en cuenta que no existían medios alternativos de información y que los mensajes hechos públicos en asambleas de masas y retransmitidos por radio calaban rápido en la población y servían para reforzar sus ideas. Bienvenido a la «Historia de la Guerra Civil», por el doctor Josef Goebbels.