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Campeones del mundo - Año 1

Entrevista a Vicente del Bosque

«España se merecía algo así»

«A veces pienso que sí, que estábamos destinados a ganar», asegura el seleccionador un año después de conseguir el Mundial

por JOSÉ MANUEL CUÉLLAR | Madrid 10/07/2011

Vicente del Bosque

Vicente del Bosque, durante la entrevista | ERNESTO AGUDO

Vicente del Bosque, ahora marqués, no ha cambiado ni un ápice. No nos referimos a desde que es campeón del mundo, sino incluso al que era cuando jugaba. La misma afabilidad, la misma naturalidad, la misma persona campechana que toma la vida con una naturalidad envidiable. Un deportista de los que ya no quedan, la humildad por encima de todo. El seleccionador campeón del mundo echa mano de dicha humildad para recordar lo que pasó en aquel mágico mes en Sudáfrica.

- ¿Qué recuerda de la final?
- Me acuerdo de los momentos previos al partido. La sensación que tenía de que iba a ser el partido más importante que teníamos que jugar. Pero al mismo tiempo quería hacerles ver a los chicos que no era un asunto de vida o muerte. Era el partido soñado, pero nada más. Nosotros somos unos románticos del fútbol y como tal teníamos que tomarlo: con alegría, con optimismo, pero sin ningún rasgo dramático.

- ¿Y lo consiguió?
- Creo que sí. Nos enfrentábamos a una escuela como la holandesa, que siempre tuvo mucha estimación en el mundo. Tenía a jugadores como Van Persie, Sneijder, Robben, Van Bommel -sí, también Van Bommel-, futbolistas de muy buen estilo. Y nosotros éramos unos neófitos en cuanto a finales, e incluso en semifinales. La verdad es que era la oportunidad de nuestra vida. A veces pienso que sí, que posiblemente estábamos predestinados al triunfo, pero lo digo sin fantasmería. España se merecía algo así porque ponía a toda la nación en un escaparate de modernidad y de un modelo de juego. Pasamos dificultades en todo el torneo pero demostramos ser un equipo muy entero.

- ¿Tuvo dudas en cuanto al equipo titular?
- Veníamos de jugar un buen partido en semifinales. Estuvimos pensando en que Torres nos venía bien para un encuentro así, pero al final nos inclinamos por la frescura y chispa de Pedro. Había anulado a Lahm en el partido anterior y nos dencantamos con rapidez. La verdad es que desde el primer día pensamos en un once tipo.

- ¿Vio algún punto de inflexión en la final?
- Siempre he pensado, y alguna vez lo he dicho, que la ocasión de Robben que sacó Casillas con el pie lo cambió todo. A partir de ahí empezamos a imponernos. Una de esas oportunidades que cuando el rival no la materializa te da confianza. También es posible que la salida de Cesc acabara por inclinar la balanza a nuestro favor, porque a partir de ahí tuvimos más posesión de balón, nos asociamos mejor y empezamos a crear ocasiones más claras de gol.

- ¿Y lo vio mal de verdad en algún momento?
- Hay que recordar que era una final y siempre entran dudas. Si en algún momento no jugamos bien fue porque ellos nos presionaron con acierto. Me acuerdo que pensé que si bajaban su ritmo físico acabaríamos jugando como sabemos y que entonces podríamos imponer nuestro juego. El asunto era saber el momento en que bajarían el pistón y lo cierto es que solo lo hicieron en el último tercio de partido.

- Hubo algo que nos extrañó a todos. Marcó Iniesta y a usted no se le vio celebrarlo con la algarabía de los demás. ¿Qué pasó?
- Pues no fue algo pensado. Es que como Andrés estaba al límite del fuera de juego miré al línea y vi un movimiento extraño. No estaba nada seguro de que no fuera a anular el gol. Y luego cuando lo dio por válido me contuve porque pensé que si lo celebraba mucho los jugadores podían pensar que todo estaba hecho, y lo cierto es que aún quedaba partido. No quisé dar una sensación equívoca o mandar un mensaje erróneo.

- Después de la derrota en el primer partido ante Suiza hubo gente que tuvo dudas, incluso se volvió pesimista. Francamente, creo que fue menos de lo que pareció.
- Yo también. En realidad todo se reducía a adquirir confianza en los siguientes partidos. Nunca buscamos culpables después de aquella derrota. Solo nos concentramos en ser muy firmes en los criterios, en ser fieles a un estilo y en no dar tumbos. Fue ese recuerdo de nuestro fútbol en el que nos centramos y en eso estuvimos pensando los días posteriores al encuentro. Tuvimos jugadores excelentes en ese Mundial, chicos generosos, maduros, firmes. Eso fue lo que les llevó a mantenerse enteros en la fase de grupos.

- Después se vio que el equipo iba paso a paso.
- Sí, no había otro remedio. Fue un Mundial muy equilibrado. Contra Paraguay y Chile pasamos momentos muy delicados, instantes muy duros, pero fuimos un equipo comprometido, muy comprometido. Al final, cuando llegamos ante Alemania jugamos un partido realmente bueno. En general, se puede decir que en ese Mundial fuimos de menos a más.

- Se ha hablado mucho del éxito, pero lo que más se le ha alabado ha sido el hecho de que España encontrara un estilo propio.
- Creo que alguna vez dije que nuestro juego trascendía lo social. Hemos tenido la suerte de contar con una generación maravillosa, de jugadores realmente buenos que, además, son simpáticos, humildes y sacrificados, todo unido a una calidad de juego realmente espléndida. Logramos ser campeones del mundo y no fue por casualidad.

- Pues algo habrá cambiado para pasar de no superar los cuartos en ninguna competición a ganar Eurocopa y Mundial.
- Si una generación tan buena florece es porque antes se han sentado unas bases. Las instalaciones han mejorado mucho y el trabajo de los entrenadores también ha sido muy bueno. Antes viajábamos fuera para ver cómo entrenaban los demás y ahora son ellos los que vienen aquí a ver cómo lo hacemos nosotros. Eso es por algo. Los entrenadores de las bases inferiores de nuestro fútbol han hecho un trabajo inmejorable y eso se ha acabado notando en todo el fútbol nacional.

- ¿Y hay algo que valore más en esta selección y que no se diga tan a menudo como lo del tiqui-taca, el buen estilo, el talento?
- Es una selección muy estudiada, pero quizás uno de sus mayores valores es que tiene una gran capacidad para adaptarse a las dificultades de cualquier partido. Si el rival juega muy atrás, tenemos paciencia para tocar y tocar hasta encontrar huecos, si juega con una línea defensiva muy adelantada pues tardaremos en encontrarle las vueltas, pero al final se las encontramos y así con cualquier circunstancia.

- ¿Qué le llamó la atención del grupo durante el Mundial?
- Los tres porteros, sobre todo los dos que no jugaron. Hicieron un trabajo ejemplar. Dieron calor al grupo, apoyaron a sus compañeros en todo momento aunque no jugaron ni un minuto. Eso fue algo realmente encomiable, algo para recordar siempre.

- Se dice que ahora va a empezar una renovación en la selección.
- Solo cuando venga uno mejor que los demás. No se trata de que por el mero hecho de ser joven vaya a quitarle el puesto a uno más veterano. O porque se haya lesionado.

- Se le vio preocupado durante los clásicos. ¿Teme que se repita?
- La rivalidad debe existir, pero lo que pasó en esos partidos es un buen ejemplo para saber lo que no hay que hacer. Espero que haya sido didáctico y no vuelva a suceder.

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